Toyota  a la europea.
Durante décadas, en mercados como los Estados Unidos, pequeños coches asiáticos había sido considerados como los mejores dentro de este segmento. Es decir, los Toyota Corolla, Honda Civic y varios modelos de Nissan, y más recientemente Hyundai. Marcas que vendían cientos de modelos al año, en una competición por ver quién vendía más modelos en el mercado americano. Sin embargo, el lanzamiento del nuevo Ford Fiesta en el 2010, y el nuevo Ford Focus de 2011, están sentando nuevos precedentes en el sector de los EE.UU., ya que por primera vez, modelos con diseños europeos están siendo vendidos y construidos en EE.UU.. Es por ello, que Toyota quiere seguir los pasos de Ford, y quieren vender nuevos compactos y sub-compactos con carácter europeo, por todo el mundo.

Y cabe recordar que a Toyota le viene genial para estos nuevos compactos con espíritu europeo, los nuevos motores diésel de origen BMW. Como todos sabéis, recientemente, Toyota ha sido coronada como la marca más valiosa en el mundo del automóvil, y siguiendo con la tradición, la marca nipona seguirá siendo responsable de liderar nuevos desarrollos e investigaciones para futuros productos, como mini coches, compactos y sub-compactos. Y por supuesto, la marca está más que satisfecha con sus modelos europeos, que tratará de diversificar por todo el mundo.

De todas formas, hay que recordar que el cambio no es nada fácil, ya que muchas marcas también optarán por lanzar más modelos europeos, como es el caso de Dodge, con el nuevo Dodge Dart 2013, un sedán compacto que sustituirá al poco competitivo hatchback Dodge Caliber, y que está basado en una arquitectura desarrollada por Alfa Romeo y Fiat. De hecho, hay que recordar que recientemente las plataformas modulares se están poniendo cada vez más de moda, por flexibilidad y ahorro de costes, pero también por su calidad.

De hecho el propio CEO de Fiat, Sergio Marchionne, ha reconocido recientemente que una compañía no se puede permitir vender entre 1 y 2 millones de pequeños coches cada año bajo su propia arquitectura, ya que las compañías no podrían asumir dichos costes. Y precisamente ésta podría ser la clave para los futuros compactos con espíritu europeo, es decir, las plataformas modulares. De esta forma, cada marca podría diseñar sus propios modelos en sus respectivos estudios, a un buen coste y con un espíritu más europeo.