La carrocería de aluminio reducía su peso en 60 kg, una ventaja indiscutible sobre el asfalto. Además, el motor de 3.0 litros estaba dotado de un volante de inercia reforzado y un nuevo árbol de levas. Los frenos de tambor estaban refrigerados y perforados, la suspensión estaba rebajada y endurecida, los neumáticos tenían un ancho superior. En resumen, era un coche que seguía siendo legal para las carreteras públicas, pero que estaba pre-adaptado al circuito.
La unidad en concreto que se ha subastado en Gooding&Co. nunca llegó a entrar en competición, y fue completamente restaurado en tres países diferentes a mediados de la década de 1980. El coche ha sido subastado por la increíble suma de 4.620.000 dólares. Es un precio cuatro veces superior a un 300 SL con carrocería de acero. Como curiosidad, los 29 alas de gaviota con carrocería de aluminio aún existen y están perfectamente documentados.