La batalla de los ocho nietos de Louis Renault contra el Gobierno de Francia sigue adelante. Pongámonos en antecedentes, el industrial francés sufrió la expropiación de su empresa en 1944 por colaborar con los nazis, pero después de que muriese en prisión en circunstancias aún no aclaradas.
Sus nietos exigen una compensación al Gobierno francés, que se quedó con toda la compañía y la empezó a privatizar hace varios años, aunque aún son accionistas del gigante motorístico. Según su demanda, no se pudo haber expropiado nada a un muerto, y piensan que no es constitucional.
El Tribunal de Gran Instancia de París se ha declarado incompetente, es decir, que no va a hacer nada. Obviamente, los herederos de Renault van a presentar un recurso para seguir con su lucha. Según los herederos, lo que buscan es una reparación más moral que económica, aunque seguramente lo segundo no sea nada despreciable.