La protección por reorganización voluntaria es un procedimiento legal existente en Suecia, que, de aprobarse, permitiría a Saab protegerse de los pagos pendientes que tiene sin que la manden a la bancarrota, mientras reestructura su organización interna y estudia cómo gastar el poco dinero que le queda en su cuenta bancaria. Ayer miércoles, la división sueca de Saab, ha anunciado que desea acogerse a esta medida. Y decimos sueca, porque sus divisiones internacionales seguirán trabajando con normalidad.
La idea es que esta medida sirva para salvar a corto plazo la compañía, mientras hace tiempo para la llegada del dinero de sus inversores chinos, o una solución intermedia por medio de una financiación "puente", un tema que ya hemos comentado esta semana.
Este procedimiento legal de reorganización dura tres meses, y podría ser sucesivamente prorrogado trimestre a trimestre hasta completar un año completo.
La compañía será comandada por un administrador colocado por las autoridades del tribunal al que se presenta la protección por reorganización.