Recientemente la matriz de la marca alemana, Daimler AG, anunció que tendría una tolerancia nula con la corrupción y la falta de ética. Pues aquí tenemos un buen ejemplo, el CEO de Mercedes-Benz USA ha recibido una patada en sus posaderas el lunes pasado, despedido fulminantemente, sin dar explicaciones oficiales.
Ernst Lieb ya había tenido comportamientos de dudosa ética al pagar con fondos de la empresa las cuotas del club de golf de su esposa (aunque lo acabó devolviendo).
Esta vez un informante ha destapado que un empleado doméstico de Lieb estaba en la planilla de sueldos de Mercedes-Benz, según revela The Financial Times. Llevaba 30 años en la empresa, pero no les ha temblado la mano.
Es de suponer que el sueldo de un humilde CEO para Norteamérica da lo suficiente para pagar al servicio doméstico o las cuotas del club de golf.