El divorcio estaba servido, pero Volkswagen todavía se negaba a ver la realidad, y mantenía sus intenciones de colaborar con los nipones. El hecho es que, independientemente de las declaraciones de los últimos meses, el miércoles pasado por fin la gente de VAG ha dicho que "la oportunidad de influir en Suzuki ya no es posible". Suzuki, por su parte se ha limitado a confirmar que ya no quiere saber nada más de Volkswagen, certificando la disolución de este matrimonio como relación empresarial.
Ahora lo que queda es que de las palabras se pasen a los hechos y VAG venda su 19,9% de Suzuki como demandaban los japoneses.
La verdad es que la consideración que tenían los alemanes sobre esta gran compañía de motocicletas del Japón y gran fabricante de automóviles era cuanto menos despectiva, tratar un socio como subordinado y como un inferior no es parte de ningún acuerdo. Esperamos que algún otro accionista de renombre colabore con Suzuki de manera adecuada a ver si empieza a sacar modelos más potentes e importantes en el mercado para verlos rodando por nuestras carreteras