Que los súper deportivos, en general, no son de muy buena calidad, ya lo sabemos, al parecer en China no.
Un frustrado dueño de un Lamborghini Gallardo en China decidió mandar a destruirlo a martillazos producto de las reiteradas fallas del súper deportivo. Todo indica que el exótico, cuyo valor en el gigante oriental oscila entre los $529,000 y $757,000, venia con un problema de fabrica, por lo que el propietario reclamó por su garantía, sin resultados. Es más, este frustrado consumidor intentó llegar a las más altas esferas de la marca italiana (CEO), aunque tampoco obtuvo resultados.
Cuando el nivel de frustración llego a su máximo nivel, mando a destruir el vehículo de manera pública, lo cual generaría el impacto deseado. ¿Cuál es específicamente el reclamo? Según el propietario del Lamborghini defectuoso, las marcas de lujo se interesan en el creciente mercado chino, sin embargo el nivel de servicio en ese país aun deja mucho que desear. ¿Qué tal?