En los últimos años, parece que se ha roto el tabú que existía sobre las réplicas. No se podía pronunciar este nombre sin ofender al propietario de un coche de origen dudoso. Hoy, con los archivos disponibles y los medios de divulgación existentes, todos los expertos pueden saber cuales son los coches originales y quien los tiene. Tambien se pueden saber detalles como los accidentes sufridos por un coche determinado, si tiene el motor original o no, quien lo ha restaurado, etc.
Quizás parte del asunto radique en las palabras empleadas. Es cierto que el término réplica hace pensar en esos falsos Ferrari 308 consistentes en una carrocería de fibra de vidrio montada sobre una plataforma de Pontiac Fiero. Es evidente que aquí no nos estamos refiriendo a esos coches. Sin embargo, si a esto se le llama réplica, no podemos utilizar el mismo término para calificar un Jaguar C, fabricado hoy con un chasis idéntico al original, con un motor y otros elementos mecánicos idénticos al original así como con una carrocería de aluminio como el original. ¿Como llamar este coche?. Conscientes de que no tiene nada que ver con el Pontiac Fiero del ejemplo anterior, los especialistas en la materia han buscado otros términos como "copia" o "recreación". Cabe aquí precisar algo importante y es que estamos en el supuesto en que el autor (o el cliente que lo encarga) de este Jaguar C no pretende hacerlo pasar por uno de los pocos originales que quedan. Quiere simplemente acceder a un sueño (caro) totalmente inalcanzable para la mayoría de los mortales si pensamos que uno de los auténticos Jaguar C no se venden por menos de 3,5 millones de Euros.
¿Que pretende entonces el propietario de una de estas recreaciones? Simplemente el placer de poder conducir un modelo mítico aunque este modelo concreto, evidentemente no haya ganado ninguna carrera ni haya sido conducido por ningún campeón. Pero también ha cambiado la forma en que los demás aficionados ven este coche. Ya no lo ven ni con ironía ni enojo sino con admiración, simpatía y ...algo de envidia.
Pero hay todavía más: la FIA decidió hace tres años que los coches "recreación" (o copias), si están fabricados con los mismos materiales, con los mismos métodos de fabricación y siguiendo exactamente los planos del modelo original, pueden participar, como los auténticos, en las competiciones de coches históricos de la FIA. Al principio, esta noticia sorprendió a muchos. Pero si analizamos el hecho con detenimiento veremos que:
-Muchos de los coches originales, por la difícil vida que han tenido, han sufrido numerosos cambios en sus piezas. A veces a causa de accidentes, otras por actualizar el modelo (un coche de competición está en continua evolución).
-Todos los coches históricos originales que hoy compiten en pruebas históricas, usan materiales modernos para las piezas esenciales: pistones, bielas, válvulas, cojinetes, ejes de levas y un largo etcétera. Todo esto, claro está, sin salirse de la Ficha de homologación. Así pues, el temor de que un coche original esté en inferioridad de condiciones frente a uno igual pero fabricado hoy, es absurdo ya que ambos usan materiales modernos.
-Hay parte de verdad en lo que se cuenta en voz baja que algunos propietarios de coches originales (siempre muy valiosos) tienen, además del original, una copia perfecta de ese mismo coche que es en realidad el que participa en competiones en lugar de su hermano gemelo. Según se vea, esta nueva norma puede pues provocar que se conserven mejor los coches originales, poniéndolos a salvo de los peligros de la pista mientras su "doble" corre con estos riesgos.
-Cada día salen a participar menos coches originales. Cuando un propietario de estos coches decide poner fin a su carrera de piloto, generalmente el coche pasa a ocupar su sitio en un garaje. Los coches auténticos disponibles son tan pocos que para que los amantes de los coches históricos podamos disfrutar de ellos, la única fórmula es la de las "recreaciones".
El caso es que varias marcas han vuelto a desempolvar los planos de sus coches de los años 60 y 70 así como los utillajes de fabricación. Muchas de estas marcas, tienen todavía en plantilla a operarios que participaron en la construcción de los coches originales. Entre las marcas que vuelven a fabricar sus coches de hace 40 años (hoy llamados continuación) podemos citar a Chevron, Lola, Matra, Ford GT40, Cobra, Crosslé, etc.
Pero no es indispensable que, para ser autorizado por la FIA con el Pasaporte Histórico Técnico, el coche haya sido fabricado por el mismo fabricante. Lo que en realidad se exige es que el coche esté fabricado con los mismos materiales, métodos de fabricación (por ejemplo soldadura o técnicas de fundición y mecanizado) y por supuesto que a nivel de dimensiones, formas, diseños de chasis, suspensiones, carrocería, sean idénticos al original.
En resumen, cabe hoy la posibilidad, por una fracción del coste de un coche original, de disfrutar a bordo de coches míticos, en circuitos míticos y rodeados de otros coches no menos míticos.