ALFA ROMEO Y LA HISTORIA DEL CASV

                                                         Por Rodrigo Velasco S.

Alfa Romeo cumplió 100 años, y con tal motivo bien vale la pena  -en  homenaje suyo y también del Club- hacer un relato para apreciar la gran importancia que esa mítica marca italiana tuvo en el nacimiento y desarrollo del Club de Automovles Sport Vitacura, CASV.

Tal como consta en los archivos del Club y en la memoria colectiva de los fundadores, el germen de la institución se produce a comienzos de la década del 90 cuando un grupo de amigos muy “tuercas” empezamos a juntarnos todos los sábados en la mañana precisamente en la concesionaria de Alfa Romeo, en Vitacura, gracias a la hospitalidad de la firma Ítala y a la acogedora amistad de nuestro estimado anfitrión,  José “Pepe” Albónico. Allí concurríamos a la tertulia y el cafecito, acompañados de nuestros autos deportivos o “pichicateados”, con Ignacio Mujica, Fernando de la Cruz, Nicolás Vergara, Alejandro Schmauck, Héctor Orellana, Álvaro Ferrer, Christian Haleby, Hernán Fuenzalida, Nicolás Jones, Raúl Molina, entre otros. Por cierto que varios  de nosotros teníamos automóviles de la marca Alfa Romeo, por lo cual el lugar de cita junto a nuestras “máquinas” resultaba muy apropiado, ya que en caso de necesidad el experto técnico y jefe de servicios de Alfa Romeo, don Luis Guajardo, siempre estaba presente y más que dispuesto para ayudarnos con los autos, pese a ser sábado.

Podemos decir entonces, sin temor a equivocarnos, que la primera sede del CASV fue  el local de ventas y servicio técnico oficial de la marca Alfa Romeo, en la Avenida Vitacura N° 9951, en la comuna capitalina  del mismo nombre.

 



El antiguo local de Alfa Romeo en Avenida Vitacura 9951: la verdadera cuna del CASV

En esas reuniones sabatinas nacieron las primeras actividades organizadas por este grupo de amigos fanáticos de los autos y de las carreras. Las primeras competencias fueron pruebas de velocidad contra reloj efectuadas en Valle Escondido, en El Arrayán, gracias a la gestión de Nicolás Vergara quien consiguió los permisos con Sebastián Piñera para poder utilizar las calles de ese nuevo club de golf y de su loteo adjunto (cabe señalar que  el actual Presidente de la República era  en ese entonces uno de los propietarios del lugar). En esas entretenidas carreras en que dábamos veloces vueltas en solitario por un recorrido pre establecido, contra el tiempo, participaban cerca de quince  automóviles, y nada menos que nueve de ellos eran Alfa Romeos.

Aparte de mi Alfa Spider 1750, recuerdo la Giulietta Sprint Veloce de Alejandro  Schmauk, la Giulia blanca de Álvaro Ferrer, la Spider 2000 de Nico Vergara, la roja 155 TS de Pepe Albónico, la GTV6 gris de Guillermo Uribe, la Spider 3.0 gris de Roberto Maristany, y las berlinas rojas modelos Alfa 75 y 164 de José Pablo Albónico y Héctor Orellana, respectivamente. Varios de estos Alfa Romeo quedaron grabados para la historia en las primeras fotos de esas competencias extraoficiales del incipiente CASV en Valle Escondido, como podemos ver a continuación, donde ellos aparecen junto a los otros  coches sport clásicos que participaron, como Ferrari, Porsche, Triumph, y los recordados Mercedes 300 SL Roadster del ’57 de Hernán Levy, el Lotus Seven verde de Hernán Fuenzalida y el Renault Fuego Berta de Fernando de la Cruz.




Nueve Alfa Romeos participaron en la primera actividad competitiva del Club

Poco tiempo después, en el Rally a Puerto Velero del año 1998, competí en mi Alfa Romeo Spider ‘69, e invité de copiloto a mi amigo Raúl  “Tronco” Torrealba,  Alcalde de Vitacura, quien aceptó gustoso ya que también es muy aficionado a los autos y carreras.  En las largas conversaciones que tuvimos durante el trayecto al norte, le   comenté  acerca de la idea de un grupo de amigos aficionados a los automóviles “Sport Clásicos” que queríamos organizar un club deportivo para canalizar nuestras actividades. Mi amigo el Alcalde me sorprendió con su entusiasmo ante la idea, y me ofreció todo su apoyo  y el de la Municipalidad, para formar un club deportivo comunal al alero de la Ilustre Municipalidad de Vitacura.


1998: El autor con el Alcalde Torrealba y el Alfa Romeo Spider

De regreso del rally, ya en Santiago, conversé el tema con mi gran amigo y compañero de la escuela de derecho Ignacio Mujica, y  juntos partimos (en su Alfa Romeo) a  las oficinas del Alcalde Torrealba, donde gentilmente nos proporcionaron los documentos legales respectivos para iniciar los trámites de constitución del club deportivo. Luego nos  dedicamos a obtener las firmas de los demás contertulios de los sábados  con quienes nos  juntábamos en el local de Alfa Romeo en la Avenida Vitacura, para que suscribieran  la escritura   original como socios fundadores de la institución.

Días después, se nos ocurrió realizar una comida y reunión constituyente en mi casa, donde todos los asistentes se comprometieron a sacar adelante la iniciativa del Club de Automóviles Sport de Vitacura, y elucubramos sobre las posibles primeras actividades mecánicas oficiales. Esa  cena de camaradería marca sin duda un hito en la historia del Club, además de que estuvo muy entretenida, ya que de aperitivo hubo una exposición de autos en miniatura y después, junto con los bajativos, exhibimos espectaculares películas de carreras antiguas de autos.



Algunos de los asistentes a la histórica reunión: (de izq. a der. parados) Alejandro Schmauk, Nicky Jones, Christian Haleby, Hernán Levy, Pepe Albónico, Fernando de la Cruz, Mañungo Lira, Roberto Maristany y Alvaro Ferrer; sentados, Héctor Orellana, Rodrigo Velasco, Cristóbal Velasco y Nicolás Vergara (faltan varios comensales que llegaron tarde, después de tomada la foto).

Posteriormente vendrían las primeras carreras oficiales del CASV que  se hicieron en el Parque del Sol, en La Dehesa, bajo la dirección de Nicolás Vergara y ya con auspiciadores. Hubo incluso público invitado, fardos de paja en las curvas, una elegante carpa para el almuerzo y la premiación, etc. Sin embargo, no todo fue puro “glamour” y alegría, ya que recuerdo muy claramente a dos Alfa Romeos accidentados en esas jornadas mecánicas: el Spider Veloce que conducía mi hijo José Antonio, que terminó rompiendo el cárter contra una cuneta al entrar “pasado” e irse de largo en una curva muy cerrada, y el Alfa Giulia GT de “Willy” Uribe que chocó violentamente de frente contra un poste al enfrentar la recta a la salida de una difícil curva. Una vez más la marca Alfa Romeo haciendo noticia en las actividades del CASV, aunque  esa vez no positivamente, pero la verdad es que se corría muy fuerte y las medidas de seguridad eran prácticamente inexistentes.


José Pablo Albónico y su Alfa Romeo 75 TS en una de las primeras pruebas CASV

Años más tarde vendrían las competencias en el autódromo Las Vizcachas, en que éramos invitados como parte del fin de semana deportivo del Club ATC, y en todas ellas siempre hubo Alfa Romeos brindando espectáculo. En los inicios de las pruebas en Las Vizcachas, las carreras individuales  contra reloj fueron reemplazadas por competencias con todos los autos en la pista, pero con velocidad regulada, predeterminada por los propios pilotos y los cronometradores. Como decían algunos Alfisti, el tiempo de giro tenía que ser “allegretto” pero evitando los topones para no lamentar daños en los clásicos. Después, se pasó a las competencias de pura velocidad sin límites de ninguna especie.


El Alfa Spider del autor y el Alfa Romeo GTV6 de Héctor Orellana

Un grupo encabezado por el Alfa Romeo Giulia GT de Jesús Diez


En pits de Vizcachas, el Alfa Romeo de Ricardo Kobler junto a los dos Alfa  de los Velasco



  En el Alfa Romeo Spider 69 luchando con  el MG conducido por  Nicolás Jones


El entusiasmo de los fundadores del CASV era tal en ese entonces, que aceptamos una invitación de nuestros amigos argentinos, para participar en la prueba de los 1000 Kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires para autos sport. Nicolás Vergara gentilmente ofreció su Alfa Romeo Spider 2000 para que corriéramos haciendo un equipo de cuatro pilotos, con él, Ignacio Mujica y Andro Karlezi. El apoyo técnico y la preparación del Alfa corría por cuenta de Oliver Maisan. Así llegamos en Diciembre de 2001 al Autódromo Óscar Alfredo Gálvez de la ciudad de Buenos Aires, junto a nuestros amigos Jesús Diez y Ricardo Kobler, quienes también se entusiasmaron y se nos unieron en la aventura (corrieron exitosamente en el admirado BMW M1 naranja) .

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En una carrera bajo la lluvia, incluso Schmauk se dio el lujo  de vencer a los TC y a los Sport Prototipos. Una victoria inolvidable para la marca Alfa Romeo en Las Vizcachas.

El viernes hicimos los aprontes y clasificaciones en el circuito grande del Autódromo Municipal de Buenos Aires, con un buen andar tanto del Alfa Romeo como de los cuatro pilotos de nuestro muy amateur “Team Alfa Romeo-CASV”. Y el sábado, con un día parcialmente despejado y agradable, que se fue poniendo caluroso a medida que transcurría la maratónica prueba, corrimos durante todo esa eterna jornada, turnándonos en la conducción del Alfa Spider 2000 de color amarillo, que andaba rápido y parejo.

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Andro Karlezi e Ignacio Mujica en los pits del autódromo con nuestro anfitrión, el conocido coleccionista y  piloto argentino de Alfa Romeos,  Patricio Magrane



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En los boxes del autódromo de Buenos Aires: arriba, Nicolás Vergara junto al equipo en pleno y su Alfa Romeo Spider. Abajo, el trío R. Velasco, Ignacio Mujica y Andro Karlezi

Recuerdo que me entregó el turno “Kiko” Mujica, luego de reabastecer combustible, pero a las pocas vueltas el auto empezó  a chuparse en las curvas más violentas, lo que al parecer era por un problema con el estanque de bencina, el que por suerte se fue aminorando y solucionando a medida que bajaba el nivel del combustible, permitiéndonos terminar la prueba a buen ritmo. Al término del día, agotados, tuvimos la alegría de ver los resultados finales: con nuestro Alfa Romeo salimos en el lugar 12° en la clasificación general (de un total de 98 autos) y  quintos en nuestra categoría hasta dos litros. Pero la más grata sorpresa vino durante la ceremonia de premiación que presidía el homenajeado y legendario piloto José Froilán González “El Toro de las Pampas”, cuando nuestro cuarteto recibió el muy especial Premio al Espíritu Deportivo de los 1000 KMS de Buenos Aires. Sin duda una muy linda y emocionante experiencia fue esa primera incursión de un equipo del CASV en competencias para coches sport clásicos en el autódromo de Buenos Aires, y simbólicamente de la mano de un Alfa Romeo.



Repostaje del Alfa N°14 y cambio de pilotos en Buenos Aires; sale Mujica y entra Velasco




Los  cuatro pilotos del team Alfa Romeo-CASV recibiendo el Premio al Espíritu Deportivo de los 1000 KMS de manos de Álvaro Fernández, director de la revista Autos de Época.


Al año siguiente, en el 2002 , se realiza el primer campeonato del CASV con carreras de velocidad pura, consagrándose primer Campeón del Club nuestro recordado amigo Ignacio Mujica en su Alfa Romeo 33; un coche histórico que había sido llevado antes a la victoria en muchas oportunidades por Alejandro Schmauk en el Campeonato Nacional de Velocidad.




Ignacio Mujica, el primer campeón del CASV con su Alfa Romeo 33

A partir de entonces, el CASV comienza con sus competencias autónomas separadas del programa de carreras del club ATC y realiza sus propios campeonatos, por lo que este año 2011 el Club  realizará nada menos que su décimo campeonato oficial de velocidad


Primeras carreras en Las Vizcachas: tras el Ferrari Safety Car, los Alfa Romeos de Jesús Diez y Nicolás Vergara en la vanguardia del grupo, encabezando ambas filas.



Dos Alfa Romeos  piloteados por dos generaciones de Velascos: Rodrigo y José Antonio



Álvaro Ferrer y su histórica Giulia: todo un símbolo de Alfa Romeo en el CASV


En el 2003, tuve la suerte de ser el campeón de la categoría de los históricos, con mi Alfa Romeo Giulia GT Junior del año 1974.




En el año 2004, Andrés Guzmán lograría el Vice Campeonato a bordo de su Alfa Romeo Alfetta GT de color blanco.



El privilegio de ser Campeón del CASV lo obtendría nuevamente para la marca Alfa Romeo el eximio piloto Martín Ferrer en su preciosa Alfa Giulia de color “rosso corsa.”


Son muchos los Alfistas que merecen recordarse en este recuento histórico, ya que desde los inicios del Club estuvieron participando con sus “máquinas” italianas; entre los pioneros: Ignacio Mujica, Nicolás Vergara, Álvaro Ferrer, Héctor Orellana,  José Albónico, su hijo José Pablo,  José Antonio Velasco, Jesús Diez, Ricardo Kobler, Guillermo Uribe y algún otro que se me puede escapar. En los años más recientes, sin duda Nicolás Vergara ha sido uno de los más férreos y perseverantes defensores de la marca italiana con el Alfa 33, cuyas victorias tanto en Vizcachas como en San Juan y en La Serena fueron muy meritorias, y más destacable aún fue su gran triunfo en Las 3 Horas de Temuco del 2008.


Nicolás Vergara y su veloz Alfa Romeo 33 en acción

Alfa Romeo no solamente ha estado siempre presente en las carreras de velocidad del CASV, sino también en muchos triunfos, con  representantes como los pilotos ya nombrados Ferrer, Velasco, Vergara, Guzmán, junto a otros destacados y entusiastas volantes de la marca italiana, como José Juan Llugani, Andrés Orellana, Claudio Lanis,  Víctor Matthei, Olivier Maisan, Christian Haleby, Marcelo Koenig, Tomás López, Fernando Duarte, Valeriano Hernando, Manuel Rubio, Claudio Arnouts, Pedro Vásquez, Julio Díaz, entre otros.


El Alfa Romeo 33 de José Juan Llugani y el Alfasud Sprint Veloce de Claudio Lanis

El binomio Andrés Orellana -Víctor Matthei tuvo una gran actuación internacional en la Alfa Giulia amarilla cuando obtuvieron el 2° lugar en su categoría (y fueron quintos en la clasificación general) en el espectacular circuito de Potreros de los Funes en Argentina.

Con todo lo relatado en los párrafos anteriores queda en clara evidencia que la historia del CASV está entrelazada en forma estrecha con los autos de la legendaria marca italiana Alfa Romeo, más que con ninguna otra. El siguiente mosaico de fotos sacadas de los archivos del club ilustra mejor que mil palabras la unión indisoluble  Alfa Romeo - CASV:











¡Larga vida para Alfa Romeo y el Club de Automoviles Sport Vitacura!


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