A finales de los años 90 en Japón surgió una curiosa moda, un exacerbado gusto por lo retro. Esta moda se materializó en vehículos como el Nissan Figaro o el Subaru Vivio Bistro. No obstante, fabricantes como Subaru no se quisieron quedar atrás. Entre 1999 y 2000 se ofreció de manera muy limitada el Subaru Impreza Casa Blanca, cuyo nombre imaginamos quiso evocar al clásico filme de los años 40. Sólo fueron producidas 5.000 unidades en carrocerías berlina y Wagon.
Esta edición especial – limitada al mercado japonés – es hoy en día considerada una rareza, pero realmente no se están pagando fortunas por ellos hoy en día: se pueden encontrar ejemplares en buen estado por menos del equivalente en yenes 2.000 dólares. Quizá porque el resultado estético es cuestionable y lo hace parecer un coche chino. El frontal presume de una calandra cromada y unas nuevas ópticas redondeadas. El mismo esquema se replica en la parte trasera.