Ya tenemos nueva normativa de consumo para 2025.

Es cierto eso de que nunca llueve a gusto de todos. A pesar de que la inmensa mayoría de los fabricantes se han mostrado de acuerdo con la nueva normativa, Volkswagen ha enviado un comunicado para quejarse amargamente, diciendo que la medida beneficia a los fabricantes de grandes de camionetas y vehículos comerciales, tales son GM, Chrysler, Ford y Toyota. A VW, que ni siquiera vende el Amarok en EEUU, le hubiera gustado lógicamente una ley que metiera más caña a sus rivales.

Tras meses de negociaciones, tiras y aflojas, avances y retrocesos, y muchos, muchos apretones de dientes por todas las partes implicadas, el gobierno de Estados Unidos ha anunciado que la media de consumo corporativo (CAFE, de Corporate Average Fuel Economy) para 2025 se ha fijado en 54,5 millas por galón, 4,3 L/100 km o 23,1 km/L. Inicialmente se propuso una media de 62 mpg, pero los fabricantes se cerraron en banda, y poniendo el grito en el cielo, hicieron piña para reducir esta cifra (o aumentarla, según lo mires), alegando que los motores eléctricos aún tienen mucho camino que recorrer hasta popularizarse, y tampoco es posible compensar el consumo de los motores a gasolina con bloques diésel, tradicionalmente minoritarios en el país.

Esta nueva medida, sin embargo, parece haber contentado a casi todos, desde ecologistas a fabricantes, e incluso el estado de California, que desde hace tiempo va por libre con legislaciones más restrictivas que las promulgadas a nivel nacional (amargando la vida a más de un fabricante), le ha dado su visto bueno.

En consecuencia, y dando por hecha la ratificación del texto, las flotas de los fabricantes que quieran operar en Estados Unidos sin ser objeto de sanciones deberán ingeniárselas para reducir la media armónica de sus flotas de forma notable, dado que la normativa CAFE vigente hasta 2016 permite un consumo medio de 35,5 millas por galón, que vienen a ser 6,6 L/100 km o 15,1 km/L.

Según las autoridades, este forzoso incremento en la eficiencia de los vehículos irá en beneficio de las economías familiares y del medio ambiente, pero a nadie se le escapa que con el petróleo convertiéndose cada vez más en un bien escaso, la meta última de esta y otras medidas es acercar al país a la independiencia energética.

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