Un comprador anómimo ha pagado por el primer Ferrari Testa Rossa jamás producido la astronómica suma de 10.3 millones de euros en Peable Beache. Esta unidad exclusiva de 1957 ha batido todos los récords de subastas automovilísticas para Ferrari, pero ha habido coches por los que se ha pagado aún más dinero, como el Bugatti Type 57 SC que Gooding&Co. vendió el año pasado por unos mareantes 30 millones de dólares.
Esta cifra de dinero – casi 15 millones de dólares – se debe a que el Testa Rossa fue un prototipo, la primera unidad construida de una saga de 22 vehículos de competición, con los clásicos guardabarros en forma de pontón. Como sus hermanos, monta el motor Tipo 128 LM SOHC, un V12 de tres litros de cilindrada con 300 CV, acoplado a una caja de cambios manual de 4 relaciones. Un detalle curioso es que en la época, estos coches tan avanzados aún montaban frenos de tambor en lugar de discos.