El “fracaso” del Imperator no fue sólo consecuencia de la situación financiera mundial. Antes de que ésta se produjera ya había problemas económicos y tensiones internas en la, por entonces, Audi Werke.
La crisis se resolvió entonces con la toma de poder de la compañía por parte del fundador de DKW, Jörgen Skate Rasmussen. El “cambio de mano” también supuso el cambio en los objetivos y política de la empresa.
Respecto del precio del “Imperator”, la cifra de venta facilitada por Audi es de 16.000 marcos alemanes, que para tener una referencia, era el coste de una vivienda de tipo medio en aquellos años. Precio que, trasladado a nuestros días, supondría una hipoteca a 30 años para adquirir el coche… Paris vaut bien une messe.