GM no aprende y sigue con malas prácticas.
Viejo loro no aprende a hablar, adagio popular. Esto es lo que le pasa al gigante norteamericano General Motors al no querer hacerse cargo de un defecto en un Chevrolet Impala adquirido en 2007, alegando que dicho modelo no es responsabilidad suya sino de la “vieja GM”. El caso ha salido a la luz cuando Donna Trusky interpuso una demanda a finales de junio cuando GM no quiso hacer cargo de un defecto en su Impala. Básicamente, el problema se resume en un fallo en el diseño de la suspensión, el cual provocaba un desgaste excesivo en los neumáticos (hasta el punto de tener que sustituirlos tras haber recorrido únicamente 10.000 kilómetros, en el caso de Trusky). Dado que este problema podría afectar potencialmente a 400.000 unidades, General Motors se las ha apañado para poder decir que éste no es su problema.

La argumentación de General Motors (la “nueva GM”, se entiende) para pasarle el muerto a otro es que la garantía del modelo fue otorgada por General Motors Corp., la empresa que quebró en 2009 y que ahora se llama Motors Liquidation Corp. o “vieja GM”. En este sentido, el gigante norteamericano simplemente se ha limitado a decir que están demandando a la empresa equivocada, que ellos no tienen responsabilidad alguna en la llamada a revisión del modelo Impala, y que sólo se harán cargo de las reparaciones “sujetas a las condiciones y limitaciones expresadas por escrito en las garantía” otorgadas a partir del año 2009. Lo dicho: mucho morro. Lo más curioso del caso es que GM llamó a revisión a todas las unidades del Impala en manos de la policía y las fuerzas del orden para solventar este mismo problema, pero no lo hizo con los clientes particulares.

Al parecer, ésta maniobra es bastante habitual en procesos de bancarrota y liquidación, y la misma argumentación ya fue presentada y aceptada en un caso similar a principios de año (en referencia a los navegadores OnStar. Según apunta la fuente, todo lo referente a la cobertura de las garantías de la “vieja GM” se discutió bastante en el proceso de bancarrota y posterior “salvación” por parte de la administración Obama, aunque según parece, no ha salido a la luz hasta que no se ha interpuesto una demanda de por medio. Será curioso ver como se resuelve el caso, especialmente en un país tan propenso a los macro-juicios y a las indemnizaciones millonarias.
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