Los obstáculos a la compra de Volvo por parte de Geely (o Zhejiang Geely Holding Group Co.) van cayéndose uno detrás de otro. El último en ceder y dar el visto bueno ha sido el Gobierno de China, que autoriza la operación. Dicha operación es de 1.800 millones de dólares.
Se trata de la mayor adquisición de un grupo chino en la Historia. La venta podría estar consumada la semana que viene, una vez se haya terminado el lógico papeleo y las últimas formalidades. El futuro de Volvo queda más cimentado, y no precisamente para mal.
Una vez Geely pague todo el dinero a Ford, seguirá habiendo una colaboración limitada entre los norteamericanos y Volvo, en cuanto a motores, tecnología, etc. En teoría Volvo no va a ir a peor, sino a mejor, porque sus cuentas corrientes y futuro estarán respaldados por todo un gigante industrial.