Por Daniel Orezzoli
Tom Wheatcrof tras batallar en la segunda guerra mundial retornó a su tierra natal y comenzó a trabajar en la industria de la construcción donde hizo fortuna, lo que le permitió dar “rienda suelta” a su pasión por los autos de carrera que comenzó a coleccionar de manera casi enfermiza.
Su primer auto de la mencionada colección fue un Ferrari 500, con el cual el campeón italiano Alberto Ascari logró los dos títulos mundiales de F1 en los años 1952 y 1953, el que encontró en Sudáfrica con un motor V8 norteamericano! Tras adquirirlo, lo restauró y paralelamente encontró el motor Lampredi 4 cilindros de 2 litros original, con que el auto logró los triunfos a repetición en las temporadas en que fue campeón.
Posteriormente al retirarse la escudería Vanwall de la Fórmula 1 a fines de la temporada de 1958, Wheatcroft no dudó en adquirir el “lote” completo de autos de competición y así prosiguió si detenerse hasta su muerte.
No contento con lo anterior Wheatcroft adquirió en 1971 el antiguo circuito de Donnington Park que se encontraba en desuso, tal vez en recuerdo de las carreras que presenció como espectador de joven - en la década de los treinta - cuando el astro inglés Dick Seaman desafiaba a los pilotos alemanes en sus propias máquinas. Tras una reconstrucción lo reinauguró en 1978 y logró su sueño cuando el circuito albergó el GP de Europa de 1993, ocasión en que el gran Ayrton Senna corrió una de sus carreras más recordadas, bajo un diluvio y con neumáticos slicks en la primera parte, humillando al resto de los competidores (Schumacher incluído).
Lamentablemente la partida de Wheatcroft no le permitirá presenciar el GP de Inglaterra de 2010, que se realizará en “su” circuito nuevamente.
Actualmente y junto al circuito, se encuentra el museo que agrupa los autos (en su mayoría de Fórmula 1) que Wheatcroft adquirió y que seguramente su numerosa descendencia sabrá mantener.