La vía, con un total de 33 kilómetros, surgió en 1913 como un simple camino para mulas y caballos. La primera ascensión (dirección Sudáfrica-Lesotho) en vehículo a motor la realizó Godfrey Edmonds, un ex piloto de la RAF, el 26 de octubre de 1948. Necesitó tres horas y tres cuartos para llegar hasta el puesto fronterizo sudafricano, a 1.900 metros de altura, y otras dos horas y cuarto para alcanzar la cumbre, situada a 2.874 metros de altitud.
Se abrió al tráfico rodado en 1955, y a pesar de todas las mejoras que ha tenido en todos estos años, sigue siendo una ruta solo apta para conductores expertos. Es un camino zigzageante con curvas como auténticas horquillas que reciben nombres tan preocupantes como la curva de hielo, la curva del gran viento, la colina de las hemorroides o la curva del suicidio. Vamos, que aparte de la tracción total, no estaría de más llevar todos los diferenciales bloqueables, Terrain Response, Crawl Control y, puestos a pedir, neumáticos con clavos.