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Escrito por Daniel Orezzoli
Días atrás leí un interesante artículo escrito por el conocido broker de autos Ferrari Michael Sheehan, en la que expresa sus opiniones y predicciones sobre el mercado de los autos clásicos y en particular de los Ferrari.
Sheehan sostiene que el mercado de Ferrari hoy está en buen pie y con expectativas sólidas, al contrario de la “locura” que se aprecia en los precios de los muscle cars norteamericanos de la década de los sesenta, donde se ha pagado hasta US$3 millones por un Chrysler Barracuda convertible.
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Junto a predecir un futuro crash en los precios de los muscle cars, Sheehan argumenta su buena predicción de los precios de los Ferrari analizando la historia desde el boom de mediados de la década de los ochenta, comandada por Japón, hasta los niveles de precios actuales donde se han alcanzado precios similares en dólares nominales, mismo período en que el índice accionario Dow Jones varió de 2000 a 11000 puntos y el índice de valor de las propiedades también sufrió aumentos considerables.
Veamos algunos ejemplos con nombre y apellido de tres autos Ferrari como el 250 GTO número de chasis 3909 que alcanzó un precio record de US$13 millones en 1989 y que en la actualidad estaría a niveles nominales similares. El ejemplar en cuestión dejó la fábrica de Maranello en Septiembre de 1962, pintado de color gris claro destinado al piloto suizo Edgar Berney quien lo utilizó en el Tour de France de ese mismo año y en la copa para autos de gran turismo de Montlhéry, en las puertas de París, donde obtuvo el triunfo de su categoría. Días después compitió nuevamente en Montlhéry pero esta vez en la famosa carrera de los 1000 kilómetros que fue ganada por otro auto similar conducido por los hermanos Pedro y Ricardo Rodriguez. El ejemplar que nos ocupa llegó en el lugar 27 y entre los tres pilotos que lo manejaron estuvo el argentino Juan Manuel Bordeau.
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El 250 GTO 3909 en la actualidad y que tras su última restauración adoptó el color original con que dejó la fábrica en 1962.
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El ejemplar 3909 es probablemente el 250 GTO que tuvo una carrera competitiva más extensa ya que su última inscripción consta en la carrera de subida de Prescott Hillclimb en Inglaterra en 1971.
Tras ser adquirido por el importador norteamericano de la marca Luigi Chinetti y pasar por algunos coleccionistas ingleses entre los que se cuentan Sir Anthony Bamford, fue adquirido en 1989 a un precio record de US$13 millones por el japonés Takeo Kato, quien tras el fin de la burbuja especulativa japonesa lo “liquidó” en US$3,5 millones a un coleccionista norteamericano. Actualmente el auto está en posesión de otro coleccionista norteamericano que pagó unos US$7 millones por el auto en el año 2001. Transacciones más recientes de otros 250 GTO, siempre muy secretas, permiten predecir que el precio estaría actualmente sobre los US$10 millones.
También podemos detallar el caso del Ferrari P3/P4 chasis N° 0854, auto que dejó la fábrica a inicios de 1967 y que fue adquirido por el importador inglés de la marca, quien lo inscribió para la carrera de SPA Francochamps donde logró un tercer lugar piloteado por Lucien Bianchi y Richard Attwood. Posteriormente compitió en las 24 horas de Le Mans, ocasión que abandonó conducido por el mismo Attwood y el británico Piers Courage.
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El Ferrari P3/P4 en Le Mans 1967 con los colores oficiales del importador inglés de la época, Colonel Ronnie Hoare, que incluía la trompa y una franja celeste a lo largo del auto.
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Tras Le Mans el auto lo adquirió el conocido piloto británico David Piper quien lo utilizó extensivamente pintado de color verde inglés, hasta que en 1970 fue adquirido por un coleccionista por sólo US$9.976!
El mismo auto figura vendido en 1983 en US$850.000 y nuevamente en 1989 en US$10,5 millones, esta vez comprado por Hajime Tanaka en pleno boom japonés. Tras el colapso de precios y la larga recesión japonesa el mismo auto figura nuevamente vendido por US$4,5 millones en 1995 y posteriormente en US$8 millones diez años más tarde.
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Una réplica a escala del 0854 en la época que lo piloteaba el inglés David Piper, quien adoptó los colores oficiales de su país.
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El mismo Sheehan adquirió su primer Ferrari de competición en 1973, cuando se hizo de un 365/4 Daytona competizione, número de chasis 12547, por la módica suma de US$14.000 en medio de la crisis del petróleo y la gran recesión internacional que alcanzó su cenit dos años más tarde.
El ejemplar adquirido por Sheehan fue el N°1 de la primera serie de los Daytona Competizione que totalizó cinco ejemplares construidos completamente en aluminio. El 12547 fue utilizado como prototipo por la fábrica para después ser vendido al piloto norteamericano Bob Grossman quien se inscribió junto a Sam Posey para la carrera de Le Mans de 1970, donde no alcanzaron a partir tras accidentarse en las prácticas. La historia deportiva del auto continuó en las 24 horas de Daytona donde figura retirado y en las 12 horas de Sebring donde tampoco tomó parte de la carrera por problemas mecánicos en los días previos.
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El Daytona competizione N°12547, pertenece a la primera serie de cinco ejemplares construidos completamente en aluminio, al contrario de la segunda y tercera serie (diez autos adicionales) que fueron construidos con un mix de aluminio y acero más otras modificaciones que lo alejaron del modelo de serie.
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Este mal “pedigrí” deportivo no ha sido impedimento para que con los años haya ido apreciando su valor de manera considerable. El ejemplar 12547 fue revendido por el mismo Sheehan en 1979 tras haberlo usado extensamente, por partes y no funcionando, en US$35.000. Hoy el auto figura nombre del broker alemán Mario Bernardi quien lo utiliza en carreras históricas.
Si bien no hay registros históricos de transacciones de este auto en particular, los hay de otros Daytona competizione por US$145.000 en 1983, US$550.000 en 1995 y US$1.650.000 en 2005
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