Todo parece indicar que al menos en la industria automotriz, el concepto "más grande, mejor" comienza su retirada. El aumento del precio de los combustibles, especialmente después del huracán Katrina, aceleró la tendencia en la que los consumidores comienzan a rechazar a los traga gasolina. Por lo anterior, las ventas de vehículos con motores V6 y V8 siguen disminuyendo. En el 2009 disminuyeron en un 57.1 por ciento, mientras que en el 2008 disminuyeron un 63.9 por ciento.
Los motores de cuatro cilindros han ganado su presencia, subiendo un 61.9 por ciento en el 2009 y un 51.7 por ciento en el 2008. En el único segmento en que los motores de cuatro cilindros son una minoría es en el de las camionetas y SUVs.
Actualmente los fabricantes se enfocan en motores de cuatro cilindros, que proveen una mayor eficiencia y potencia, gracias a los nuevos sistemas de inyección directa o sistemas turbo, o a la asociación de sistemas híbridos.
¿Se acerca el final de los V6 y V8? Es improbable, aunque estos deberán evolucionar lo suficiente como para ofrecer una mejor relación entre potencia y consumo.