El Mini S hace el ridículo contra el Porsche 911 S.
Hace unos días el CEO de Mini, después de fumarse alguna yerba desconocida, desafió a Porsche a que su Mini Cooper S le ganaba en una carrera a un Porsche 911 S. El reto fue dejado pasar sin importancia por Porsche quien se negó oficialmente a hacerle los honores al Mini. Más adelante, apareció un tercer contendiente para el Mini, el Hyundai Genesis Coupe, pero la nueva bravata de Hyundai no convenció al cochecito británico. El Porsche era el objetivo.

Y Porsche le dio el gusto al Mini de perder. El último fin de semana, el desafío se llevó a cabo, aunque se supone que Porsche no participó de manera oficial. El 911 S dió una vuelta dos segundos más rápida que el Mini S, sobre un trazado trabado especialmente diseñado para que el Mini tuviera alguna posibilidad. El cochecito inglés se quedó con el sabor de la derrota y mascullando la frase de los perdedores: vinimos aquí para divertirnos, nada más.
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