Milán, capital internacional de la moda, y uno de los mejores ejemplos de todos esos clichés que tanto nos gusta atribuir a los italianos y a sus coches. Pero Milán también es la cuna de Alfa Romeo, uno de los fabricantes italianos con más historia en modelos de calle y de competición del último siglo (con permiso de Ferrari) que ahora mismo se encuentra en plena celebración de sus 100 años de historia y por ello la ciudad le ha hecho merecedora de una escultura que recuerde a las generaciones venideras esta relación paterno-filial.
Un buen 24 de junio de 1910 quedaba fundada la Anónima Lombarda Fabbrica Automobili, que más tarde sería conocida como Alfa Romeo. Ya en sus inicios la cruz roja sobre el campo blanco del escudo de la ciudad de Milano y el Biscione (la serpiente) sobre el campo azúl de los Visconti, se convierten en el emblema que aún hoy en día siguen conservándose. Incluso el propio Quadrifoglio Verde que lucen los Alfa más picantes también lo heredaron de la rosa camuna del Escudo de la Región de Lombardía en la que se fundó y desarrolló esta marca.