Dos años más tarde aparecía la serie 722 Edition, igualmente en carrocería coupe y roadster, para finalizar con la versión Stirling Moss, una auténtica barqueta de competición sin techo ni parabrisas impulsada por un V8 Kompressor de 650 CV de potencia. Todas ellas bajo el denominador común de SLR, acrónimo que en el mundo de la fotografía significa Single Lens Reflex pero que aquí deriva de las palabras Sportlich, Leicht y Rennsport (deportivo, ligero y de carreras).
El hueco que deja el SLR en la gama de Mercedes lo ocupará, en breve, el Mercedes SLS AMG, un modelo más inspirado en la versión de calle de la década de los años 50, el SL “Gullwing”. Un coche menos agresivo, más elegante y, sobre todo, mucho más barato que su predecesor para el que Mercedes ha preferido echar mano de su especialista oficial, AMG. Es un secreto a todas voces que estos Mercedes SLR no valen su precio, es por esto que AMG tiene la responsabilidad de equilibrar la relación precio/beneficio.