Ahora el V6 desarrolla 305 CV de potencia, frente a los 272 CV anteriores, y eleva su par máximo hasta los 368 Nm (18 Nm más). La emisión de CO2 decae fulminantemente de los 234 a los 177 gr/km pero es debido no solamente a las mejoras del propulsor sino a que éste cuenta con un sistema Stop&Start que recorta una parte del consumo de la contaminación emitida en ciudad.
La otra novedad corresponde al V8 biturbo de 4.6 litros que sustituye al V8 atmosférico de 5.5 litros de 388 CV que se utiliza actualmente en el S 500 o el CL 500. Proporciona 425 CV de potencia y unos suculentos 700 Nm de par máximo, un buen salto desde los 530 Nm originales. La inclusión de la doble turboalimentación permite la reducción de cilindrada y por supuesto la del consumo, que decae hasta en un 22 %, y la de las emisiones de CO2, que se sitúan en torno a los 225 gr/km.