Por Navi Razutro.
Hace unos años, estando en Las Vegas, visité el hotel casino Imperial Palace, en donde exhibían el Mercedes Benz 770 K que el canciller Adolf Hitler empleara en sus multitudinarias apariciones. Me quedé fascinado contemplando este magnífico pedazo de historia, exhibido tras un grueso cristal.
A poco regrese a Las Vegas y me dirige al hotel con la idea de fotografiar este auto. Ya no estaba y nadie sabía nada.
Ahora recién, muchos años después, sale a la luz pública la historia reciente de este Mercedes, aquí se las cuento.
Un comerciante de coches clásicos de Düsseldorf, Michael Fröhlich, recibió hace un tiempo un extravagante encargo de un potentado ruso: buscar, localizar y comprar, a cualquier precio el Mercedes Benz 770 de Hitler.
Tras meses de trabajosa búsqueda, lo encontró escondido en un garaje privado de Alemania.
Las pesquisas no resultaron sencillas, pues nadie quería saber nada del tema. Poco a poco pudo averiguar que la famosa limusina descapotable había sido vendida en Austria, tras la Segunda Guerra Mundial, por 2.000 Reichsmark. Posteriormente acabó aparcado en el museo de automóviles del Imperial Palace de Las Vegas. De allí, regresó a Alemania por deseo de un acaudalado industrial cervecero de Múnich.