Realmente sentó las bases para la dieselización de los turismos, empezando a atraer incluso a particulares, que pensaban que el gasóleo era para los camiones y no lo esperaban encontrar en todo un Mercedes. También supuso para la marca de Stuttgart el inicio de una larga tradición de éxito en la construcción de motores diésel, que siempre destacaron por su fiabilidad y durabilidad. Un total de 1.967 unidades fueron vendidas y producidas hasta 1940, ya en plena Segunda Guerra Mundial.
Como curiosidad final, me parece interesante destacar que hubo variantes del Mercedes 260 D: la más común era la carrocería Pullman de seis plazas, con la que fue presentado el modelo en el International Automobile and Motorcycle Show (Berlín, 1936). Posteriormente se añadió una versión Pullman Landaulet, con un techo ligeramente descapotable, un sedán convencional de cinco plazas y un descapotable. A continuación una pequeña galería de imágenes vintage, cortesía del archivo de Mercedes.