Este inusual accidente puso en alerta al departamento Formula 1 Clienti de la marca de Maranello, quienes administran más de 70 autos de Fórmula 1 vendidos a clientes como Kroymans, investigando las causas de esta peligrosa falla. El auto en cuestión era el que Michael Schumacher condujo a la victoria en el Gran Premio de San Marino de 1999.
Otro ejemplar de la colección vendida era el Ferrari 250 GTO de 1963 (chasis N°4757), uno de los 33 ejemplares construidos y cuya tasación supera los US$10 millones, aunque el precio de venta en esta ocasión no se conoció, entre otros, debido a que el comprador (un coleccionista norteamericano anónimo) se adjudicó en un solo lote más de 15 autos de la colección de Kroymans.