Sin embargo, Ransom Eli Olds fue, unos cuantos años antes, el que trajo la producción en masa a la entonces incipiente industria automovilística de Detroit. Su Oldsmobile Curved Dash estuvo en producción desde 1901 hasta 1907, del cual se produjeron más de 19.000 unidades en total. De hecho, podría considerarse el primer automóvil de gasolina producido en masa de la historia, ya que en 1904 se vendieron más de 5.000 unidades del modelo, por lo que todo indica que había detrás algún tipo de sistema industrial para su producción.
Es más, Olds desarrolló y patentó la primera línea de montaje, donde ya estaban presentes características como estaciones de trabajo fijas a lo largo de la línea, piezas estandarizadas e intercambiables y operarios que debían realizar un trabajo muy específico, sencillo y repetitivo. Los resultados hablan por sí mismos: si en 1901 produjo 425 vehículos, en 1902 la cifra llegaba a 2.500 y en 1905 a 5.000 unidades. Henry Ford y su compañía, sin embargo, perfeccionaron posteriormente el sistema convirtiéndolo en algo imprescindible y sobre todo mucho más efectivo, pudiendo alcanzar cifras de producción mucho mayores y de auténtico récord para la época.