Un desastre. Este es el rápido resumen de lo que fue la "inversión" de General Motors en Saab. La compra del fabricante sueco, que algunos vieron en su día como una reacción refleja ante la adquisición de Volvo por parte de Ford, ha resultado en unas pérdidas salvajes para el grupo estadounidense y la destrucción casi completa de una marca pequeña y distinta, pero hasta entonces con su propio espíritu y un grupo de fans que no pudo alegrarse más el día que se formalizó el divorcio. Ahora, el periódico financiero sueco Dagens Industri ha puesto cifras a la debacle sueca de General Motors, y las cifras son de espanto.
Las cuentas del diario indican que GM perdió nada más y nada menos que 35.000 coronas por cada Saab vendido, que al cambio de hoy podemos traducirlo en 3.400 euros o 5.050 dólares. Y ojalá ese hubiera sido el único desembolso que tuvo que hacer: sumado al resto de las pérdidas incurridas desde la absorción del fabricante, la unión entre Saab y GM dejó una sima de 32.200 millones de coronas (3.125 millones de euros/4.642 millones de dólares); una barbaridad teniendo en cuenta las dimensiones de Saab y el hecho de que sólo duró ocho años bajo el techo de GM desde su compra absoluta.
Esperamos que su nuevo dueño, Koenigsegg tenga mejor suerte. El tiempo lo dirá,