El alerón posterior es retráctil, para que cuando el coche baja de 120 kilómetros por hora la presión aerodinámica se reduzca. Otro punto importante es el sistema de refrigeración de la mecánica. Además de la entrada de aire situada sobre el techo, que permite refrigerar el motor, también sobre las ruedas hay entradas de aire para optimizar la ventilación del sistema de frenado.
Pero el Gemballa MIG-01 también tiene ayudas para su uso a diario, ya que pulsando un botón situado delante del asiento del copiloto, la carrocería se eleva 45 milímetros, de forma que es más fácil pasar badenes, entrar en aparcamientos y otras maniobras cotidianas difíciles de llevar a cabo con el Ferrari Enzo original. El coche vuelva a su posición original en cuanto pasamos de 80 kilómetros por hora o volviendo a pulsar el botón.
Como ya decíamos la primera vez que lo vimos, las llantas son auténticas obras de arte. Se llaman Gemballa GTR Racing y reducen el peso suspendido en cada una de las ruedas en 16 kilos respecto a las originales del Ferrari Enzo. En cuanto a las medidas de estas, son de 10×19 pulgadas en el eje delantero, dónde montan neumáticos en medidas 265/35. En la trasera, 13×20 pulgadas con “pepinos” de ruedas de 335/30.