Joanne Marsh quiso homenajear a su marido, que murió a los 51 años, y no dudó en hacer una lápida con forma de BMW M3 Convertible, el auto favorito de su esposo Steve. El auto fue fabricado a escala en granito por una empresa china por 75 mil dólares.
El auto-escultura tiene el logo de BMW en el capó, el baúl y las llantas, cuenta con las óptica delanteras pintadas de gris plata y el interior es una réplica del original. La patente dice “Steve 1″.
Si bien no todos vieron con buenos ojos la iniciativa de la familia, Joanne y sus dos hijos no dudaron en realizar esta lápida, ya que el fanatismo del difunto por BMW tampoco tenía límites.
Si bien no tengo mucho que opinar sobre este hecho, ya que pertenece a lo más íntimo de una familia, creo que tampoco tendría que haber opositores a esta acción, ya que cada familia es un mundo y si lo que se hace no molesta ni sobrepasa derechos ajenos, según mi forma de ver no tiene nada de malo. Lo que sí, uno nunca deja de sorprenderse con situaciones que uno ni imagina. Menos mal que el hombre no era fanático de Scania.