Queda claro que la arriesgada estrategia de Lexus de intentar competir con un producto a la altura de Ferrari o Lamborghini (incluso con precios más elevados) ha dado sus frutos y a la vez ha supuesto un importante espaldarazo en cuanto a imagen de marca, para que los potenciales clientes de un Lexus IS o del futuro compacto híbrido CT 200h, por ejemplo, perciban a la marca como un fabricante de producto tecnológico y refinado casi sin límites.
Los rumores dicen que, debido a la alta demanda, podría aumentarse la producción a más de las 500 unidades anunciadas, aunque quizás esto supusiera un arma de doble filo en pro de la exclusividad que han buscado muchos de esos compradores. Sea como fuere, el 33% de los Lexus LFA irán a parar a Alemania, territorio que no le es desconocido al superdeportivo nipón puesto que recientemente ha participado en las 24 Horas de Nürburgring 2010.
Para evitar suspicacias, Toyota ha exigido a los compradores depositar la suma de U$ 125.000 al contado junto a su reserva.