Por definición, un diorama es una reconstrucción de una escena mediante detalladas maquetas. Son muy populares entre los aficionados a maquetas de guerra, por ejemplo, unos soldados atrincherados mientras un tanque camina hacia ellos en una ciudad derruida. Por supuesto, es una escena estática para contemplar e imaginar, pero que tiene la verdadera gracia en su construcción. Para los aficionados al automovilismo, Michael Paul Smith ha creado otro tipo de dioramas, antes los que hay que quitarse el sombrero.
Se trata de escenas de su ciudad natal, ambientadas en los años 50. Todas ellas tienen como denominador común el mundo del automóvil, y los preciosos coches americanos de aquella época: Studebaker, Plymouth, Edsel, Chevrolet… El nivel de detalle que ha alcanzado es enfermizo (para bien) y los coches son fieles reproducciones a escala 1:24 de aquellos coches. En muchas ocasiones Paul Smith incluso les ha aplicado cera abrillantadora para que parezcan tan nuevos como cuando salieron del concesionario.