El derrame de petróleo sobre el Golfo de México, va de mal en peor. El accidente ocurrió hace solo una semana con unos pronósticos muy poco alarmantes, pero hoy por hoy la fuga de la torre de perforación que explotó y se hundió, es 5 veces más grave, bordeando hasta los 5,000 barriles diarios desde 3 diferentes zonas de escape una milla debajo el agua.
Tanto el Gobernador de Louisiana Bobby Jindal, como el presidente Barack Obama, han acudido a la ayuda. Jindal ha declarado estado de emergencia, y se han enviado equipos de rescate para recolectar y quemar la mayor cantidad de crudo posible. Las Fuerzas Armadas también están involucradas, ya que el tiempo es el factor más importante a considerar por lo que el derrame se acerca a la costa, con las primeras manchas que llegarán esta misma noche. Tanto la vida salvaje como la pesca están amenazadas en toda la zona.
El gigante petrolero BP es el responsable de pagar la limpieza y asumir las responsabilidades de este desastre, ya que era la empresa encargada de operar el Deepwater Horizon (la torre de perforación que explosionó). Estos costos llegarán a los $1,000 millones de dólares para una compañía que el último trimestre reportó una ganancia neta de $5,600 millones de dólares. Para efectos de comparación, el derrame del Exxon Valdez de 1989, dejó 257,000 barriles regados en el ecosistema.