No vamos a negarlo: Chávez tiene un estilo especial para atraer inversiones. El presidente venezolano ha cargado contra los fabricantes extranjeros presentes en el país (GM, Ford, Toyota, y Chrysler entre otros), conminándoles a transferir su tecnología a empresas locales o salir por la misma puerta por la que entraron en Venezuela. Numerosos medios se hacen eco de la noticia, citando también la advertencia del mandatario en caso de que no quisieran cumplir las órdenes: "Les invito incluso a que recojan sus cachivaches y se vayan. Yo me traigo a los rusos, a los bielorrusos, a los chinos".
En estos momentos, todas las marcas mencionadas ensamblan vehículos en Venezuela, pero seguro que ninguna de ellas tiene la menor intención de compartir avances técnicos y métodos de producción. La única respuesta por parte de los fabricantes ha sido el silencio.
Toyota, además, se enfrenta en Venezuela a un desafío adicional. Según publica la agencia EFE, Chávez desea que la firma japonesa fabrique todoterrenos económicos en el país ("los vehículos que Venezuela necesita, no los que nos quieren imponer"), siguiendo además las cuotas marcadas desde Caracas. De lo contrario, sus instalaciones serán expropiadas y puestas "a disposición de los fabricantes chinos, que están deseando venir".
Advertencia en voz alta o amenaza real, los fabricantes occidentales no tienen que estar precisamente emocionados con la postura del gobierno venezolano.