Desde Redflex se quejan en que perderán unos 5 millones de dólares, y se quejan de que no hay razones claras para eliminar estos radares. Lo cierto es que no hay información clara por parte del Estado, pero todo apunta según diarios locales a que el sistema falló en cumplir su objetivo anual de recaudación: 90 millones de dólares. Se comprende que la población crea que es por motivos recaudatorios, de hecho, el fracaso del programa iniciado en 2008 es que la gente simplemente no pagaba las multas que llegaban a su casa.
Un incidente en el que un motorista disparó a un policía que operaba un radar móvil también disparó – valga la redundancia – alarmas en Arizona. De esta manera, Arizona elimina el margen de 11 mph por encima del límite de velocidad que activaba el mecanismo de los radares y vuelve al esquema tradicional, fuerzas de policía vigilando con coches patrulla los excesos de velocidad y comportamientos peligrosos al volante.