Andy Murray decidió darse un capricho para ayudarse a superar la ruptura con su pareja sentimental. Pocas cosas como un deportivo de casi 500 CV capaz de acelerar de 0 a 100 en poco más de 4 segundos para que cualquier hombre con sangre en las venas pueda olvidar los sinsabores de la vida cotidiana.
El problema es que este as de la raqueta solo tiene 22 años de edad y, lo que es peor aún, obtuvo su permiso de conducir hace escasamente 5 meses. Con estos datos la compañía de seguros tiró de calculadora hasta que se pasó tres pueblos y le presentó un recibo que casi parecía la fotocopia del contrato de compraventa del coche: la prima anual ascendía a 110.000 euros.
Si se hubiera preocupado antes de entrenar menos y sacar el carnet, el seguro le habría salido más barato. Y si se hubiera interesado antes en no entrenar tanto y en comprarse un Ferrari (o similar) tal vez ahora no estaría soltero.