EL AUTO CON EL QUE ZANELLI SALIO CAMPEON DE EUROPA EN 1931

Por Rodrigo Velasco Santelices


El histórico Nacional Pescara tipo “C”, de 8 cilindros en línea, en su estado actual.

Cuando se habla de autos clásicos españoles, siempre se piensa en la marca histórica Hispano Suiza, o en los deportivos Pegaso de la década del cincuenta. Poco se sabe de la marca Nacional Pescara, pese a los laureles que conquistó en el automovilismo europeo de antaño, y nada menos que de la mano de un piloto chileno.  Los automóviles Nacional Pescara fueron producidos por la Fábrica Nacional de Automóviles, firma ubicada en Barcelona y fundada a lo grande en 1929  por Raúl Pateras Marqués de Pescara, con la colaboración de su hijo Enrique (un fanático de los autos), el ingeniero italiano Moglia y el importante patrocinio de la Familia Real de España. El Marqués de Pescara fichó para su nueva industria a los técnicos más destacados de la época, tanto de la firma  Hispano Suiza  como de la famosa fábrica de autos españoles marca Elizalde. Sus conocimientos quedaron plasmados en la sofisticadísima mecánica de los pocos autos que se construyeron bajo la marca Nacional Pescara.

En 1929 se presentó el primer automóvil. Se trataba de un modelo torpedo con un motor de 8 cilindros en línea, con doble árbol de levas a la cabeza, y en el que 2960 c.c. desarrollaban una potencia de 80 CV a 4200 rpm. Disponía de dos marchas: en primera llegaba hasta los 65 km/h., y en segunda hasta los 125 km/h. Se caracterizaba porque en él se empleó un material denominado Elektrón, basado en la aleación de magnesio y aluminio, con el que se construyen un extenso surtido de piezas de diferentes partes del coche como las llantas, tapa de culata, semi cárter inferior, etc.



Vista de la fábrica con los pocos autos que fueron hechos para la competición

Algunos de estos chasis se desarrollaron para las contadas versiones de competición, donde se utilizó el motor con la distribución biválvula y que llegaron a dar 180 CV a 4800 RPM con la utilización de un compresor Roots. Las escasas unidades que se construyeron del Tipo C para probar las soluciones técnicas del vehículo y, sobre todo para promocionar el proyecto mediante actuaciones en competición, dejaron bien clara su enorme potencialidad. Se calcula que no se construyeron más de cuatro de estos sofisticados automóviles de carreras que tenían la misión de llevar el orgullo español al mismo sitial de los franceses con Bugatti o de los italianos con Alfa Romeo. El equipo oficial de carreras Nacional Pescara tenía como pilotos al chileno Juan Zanelli y al catalán Esteban Tort.

Juan Zanelli: rumbo al triunfo con el auto en el que se coronó “European Hillclimb Champion”

Los monopostos que utilizaron ambos pilotos en las competencias tenían un motor de  8 cilindros dispuestos en línea, con un diámetro de 72,2mm y una carrera de 90mm. refrigerados por agua (cilindrada total: 2960 c.c.).  El block era de aluminio (parte superior) y elektrón (cárter inferior), con camisas de acero nitrurado en los cilindros y cigüeñal de acero nitrurado apoyado en 9 cojinetes. Culata de aluminio alojando dos válvulas por cilindro dispuestas verticalmente y con dos árboles de levas. Alimentación de gasolina por carburador Zenith de 30 mm., de doble cuerpo y bomba mecánica "A.C." Los frenos eran hidráulicos a las 4 ruedas, provistos de dos balatas por tambor. El chasis era un bastidor compuesto por dos sólidos largueros de 170 mm de sección unidos por su zona central por un gran travesaño en "X", asistido por un tubo transversal (en la parte delantera) y una placa nervada (en la parte trasera); la distancia entre ejes: 3.000 mm la que se acortó a 2.750 mm en las unidades de competición e, incluso, a 2.500 mm, en el ejemplar con compresor que se conserva. Peso del chasis (sin carrocería): 950 kg. Otros datos: sistema eléctrico de 12 voltios con dínamo Paris-Rhone, modelo "Dinastar"; faros Marchal modelo "Trilux" y una curiosidad: gatas hidráulicas permanentes, una en cada eje, para reducir al mínimo el esfuerzo de cambiar las ruedas. La versión de competición con motor supercargado de 180 CV se estima lograba una velocidad final cercana a los 200 Km/h.

El Nacional Pescara junto a los otros dos autos de Zanelli: Bugatti y Alfa Romeo, exhibidos en Barcelona para el 75° aniversario  del Circuito de Montjuich en el 2007  (Zanelli ganó allí en 1933)

En 1930 uno de los fundadores de la industria, Enrique Pateras de Pescara,  compite con éxito con uno de sus coches, ya que logra el triunfo en la serie sport en la trepada de La Rebasada, una larga subida de casi 5 kilómetros de largo en las cercanías de Barcelona donde se hacían habitualmente competencias de autos y motos. Al año siguiente, en el mismo escenario, en la fecha oficial válida por el Campeonato de Europa, debuta oficialmente la Escudería Nacional Pescara con los coches preparados para competición, y logran un espectacular uno dos, obteniendo Tort el mejor tiempo y Zanelli el segundo. Triunfan sobre los Bugatti, Alfa Romeos, Maseratis, y nada menos que un Mercedes oficial piloteado por Rudy Caracciola.

En las competencias que seguirán en distintos escenarios europeos Juan Zanelli se impone en varias, destacándose su gran triunfo en Alemania, en la subida de Kesselberg, de 4,8 kilómetros de largo, donde batió en un segundo el récord de velocidad que detentaba el germano Hans Stuck con un tiempo de 4 minutos 4/10. En las pruebas que se sucedieron ese año Zanelli obtendría podio en todas ellas, en Inglaterra (Shelsley Walsh), Italia (Susa Moncenisio), Francia (Mont Ventoux), Checoslovaquia (Zbraslav), etc.

Zanelli en la famosa  trepada de Shelsley Walsh en Inglaterra

Con esos magníficos resultados Juan Zanelli logra con su Nacional Pescara  el Campeonato Europeo de Montaña de 1931 (germen del actual Mundial de Rallies) con lo que los autos españoles adquieren fama en toda Europa, maravillando a los aficionados al automovilismo y dejando en evidencia que su modelo de competición superaba a los Mercedes, Bugatti y Alfa-Romeo en las trepadas de montaña. A término de esa temporada, la marca Nacional Pescara concurre con un stand en el Salón del Automóvil de París donde exhiben sus autos y el chileno Zanelli es especialmente festejado allí como campeón de Europa.


1931 - Salón de París.

Juan Zanelli , al centro,  rodeado por el Marqués de Pescara
y el piloto español Esteban Tort

Lamentablemente la vida de los coches Nacional Pescar sería muy corta puesto que su carrera deportiva llegó solo hasta 1934, y luego las instalaciones de la Fábrica Nacional de Automóviles en Barcelona resultaron completamente destruidas durante la guerra civil española. Tras el advenimiento de la República en España, la sociedad es disuelta y los pocos Nacional Pescara que se construyeron pasan a ser joyas de colección. De los coches de competición que se hicieron famosos en manos del chileno Zanelli y de su coequipo el catalán Esteban Tort, se estima que queda un solo ejemplar completo en una colección privada de Cataluña. Por cierto nunca pensé que llegaría a tener la oportunidad de conocer ese maravilloso e histórico automóvil de carreras que condujo a la victoria el piloto chileno.

Gracias a una gentil invitación de la Fundación Can-Costa, y a la gran hospitalidad de su presidente, el empresario catalán y conocido piloto de Formula Uno Históricos Joaquín Folch, tuve la suerte de poder visitar el espectacular museo privado de autos y motos de carrera que se encuentra en una maravillosa finca en las afueras de Barcelona. Allí conocí además al actual propietario del Nacional Pescara de competición que sobrevivió, el señor Luis Coma Cros, quien me relató cómo el automóvil había sido rescatado y restaurado por su padre (un gran coleccionista de coches españoles Pegaso), de quien lo heredó. Fue una grata sorpresa (y motivo de orgullo) saber que se habían enterado de mi existencia porque alguien les había hecho llegar de regalo mi libro ¡Coche a la Vista! el que mucho elogiaron, especialmente por la biografía del piloto Juan Zanelli dada su vinculación con España y Barcelona, y muy especialmente, con los coches hispanos Nacional Pescara.

 
Con el orgulloso propietario del histórico vehículo, don Luis Coma Cros

Sin lugar a dudas fue una experiencia inolvidable y debo confesar que realmente me emocioné cuando pude ver, tocar, ponerme al volante y revisar el histórico auto con que corriera y triunfara en Europa nuestro compatriota Zanelli. Las fotos de mi visita al museo permiten observar el extraordinario estado en que se encuentra el coche, el que podría reaparecer en público en un futuro no lejano, ya que Joaquín Folch me confidenció que espera poder conducirlo en Inglaterra próximamente, ya que ha recibido una invitación oficial de los organizadores del Festival de Velocidad de Goodwood para que haga una exhibición con el legendario Nacional Pescara. Sería un sueño poder estar presente cuando tan antigua como sofisticada máquina haga rugir de nuevo su motor y vuelva a las pistas, rememorando las andanzas del diplomático chileno que la llevó a la fama.

El piloto de F1 Joaquín Folch espera poder conducir el auto en Goodwoood en el futuro cercano.           
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