Toyoda, en su primera rueda de prensa como presidente de Toyota, ha afirmado que espera dos años duros, pero que no pretende cerrar ninguna planta de la marca, pues quiere estar preparado para cuando la crisis amaine y haya que aumentar la producción. Al mismo tiempo y como medidas de emergencia, Toyota se centrará en deslocalizar su producción y crear productos algo más específicos para cada mercado, para luchar así contra la recesión (y contra la continua guerra del mercado de divisas, que penaliza en muchas ocasiones a los fabricantes japoneses). El tiempo dirá si sus decisiones son las acertadas, pero por el momento, seguro que se ha ganado el aprecio de sus trabajadores