Suponemos que nadie se escandalizará si decimos que Toyota ha patinado algo los últimos años con sus diseños. Sin haber perpetrado los crímenes de otras compañías, la gama del mayor fabricante del mundo se mueve entre la corrección y el sopor, con pocos modelos que realmente despunten aparcados frente a la competencia. Menos mal que aquí tenemos a Simon Humphries. El nuevo jefe de diseño de Toyota ha sido entrevistado por Automotive News, descubriéndonos la nueva dirección que adoptarán sus coches.
Humphries, un británico de sólo 43 años, tiene el honor de ser el extranjero con mayor influencia en la firma japonesa desde que Wahei Hirai se retiró parcialmente a mediados de 2009. Desde entonces ha estado llevando la batuta de los estudios de Toyota, y cree haber dado con la fórmula para su reinvención estilística: ser más japonesa y dejar que los europeos hagan coches europeos. Una idea con la que podemos comulgar totalmente. Pero... ¿a qué se refiere con eso?
Aparte de crear una identidad propia, Humphries ha marcado una serie de pautas que servirán para dibujar los Toyota del futuro: frontales más expresivos y dinámicos (con el FT-86 y el iQ), la reducción o incluso supresión de la parrilla superior (de nuevo el FT-86 es un buen ejemplo), mayores posibilidades de personalización para los habitáculos, y en el caso de Lexus, simplificar el número de controles y orientarlos de cara al conductor.
Veremos cómo se plasman estas ideas.