Pedro Santesteban Zugarramurdi.
Reportaje enviado por Sr. Pedro Pablo Santesteban.

Hace un tiempo me he hecho un lector permanente de vuestra página web, la que encuentro muy buena. Desde hace mucho que soy muy aficionado a los autos y las motocicletas, pasión heredada de mi padre don Pedro Santesteban Zugarramurdi, quién en sus mejores tiempos fuera amigo y competidor de muchos de los nombres que leo a diario en vuestros artículos. Lamentablemente, mi padre murió hace ya un año y medio, pero con mis hermanos Montserrat y Rodrigo seguimos cultivando este lindo gusto por los autos antiguos y de carrera.

En el año 1969, mi padre corrió el "Gran Premio El Mercurio" (SOPESUR), el que se corrió entre Arica y Puerto Montt. Lo hizo en un Ford Mustang 1967 color celeste. Algunas de las anégdotas de aquella carrera las escuché desde chico de boca de mi padre y amigos, las que les cuento ahora:

En el año 1969, mi padre corrió el "Gran Premio El Mercurio" (SOPESUR), el que se corrió entre Arica y Puerto Montt. Lo hizo en un Ford Mustang 1967 color celeste. Algunas de las anégdotas de aquella carrera las escuché desde chico de boca de mi padre y amigos, las que les cuento ahora:

El motor era un ford 289 ci. preparado por don Remo Ridolfi (padre de "Lito" Ridolfi, multiple campeón de carreras fórmula en Chile) en el taller que hasta hoy existe en calle Coquimbo casi al llegar a V. Mackenna. Terminaron de armarlo recién el día anterior al que tenían que partir a Arica a correr, por lo que la "única" prueba que tuvo el motor fueron los más de 2.000 kilómetros que anduvieron para llegar allá.
El mismo día de la carrera, se dieron cuenta que el auto no tenía frenos traseros y, sin tener tiempo para repararlos, decidió correr sólo con los delanteros. Si se considera que la primera etapa entre Arica y Antofagasta pasaba por un par de cuestas complicadas y las velocidades a las que corrían, fue una decisión que demostraba plenamente sus ganas de correr y hacerlo al costo que fuera.

Como muestra uno de los recortes de diario, hubo 33 inscritos para la serie Turismo Carretera y los nombres que ahí aparecen eran lo mejor de la época. Garafulic, Neder, Perrota, Toujas, Gimeno, Comandari y Rebolar entre otros, eran un gran desafío para mi padre, quién para esta carrera tenía 28 años. Me comentó varias veces que se sintió extraño, pero muy orgulloso de correr contra pilotos que ya eran grandes.

La única foto que tengo de ese auto, es la que les adjunto. Fue tomada por el copiloto de Luis Gimeno en los momentos en que mi padre lo venía pasando. Hace un par de meses, durante la tercera fecha del CAS en San Antonio, me encontré con Luis Gimeno y me contó como fue el momento. Venían él y Boris Garafulic bastante adelante en punta, cuando vieron que un auto se les empezó a acercar rápidamente. Haciéndose señas se preguntaron quién era, sin identificarlo hasta que ya estaba cerca. Como me dijo lucho...."era el Santesteban....." que los pasó y al que no pudieron seguir el ritmo.
Hubo tramos en la etapa en los que la avioneta que iba transmitiendo para la radio, no era capaz de seguir a los autos en punta, los que alcanzaron velocidades de mas de 250 km/hr, por lo que debía "acortar camino" en las zonas con alguna curva.

A unos 40 kilómetros de Antofagasta, luego de haber recorrido gran parte de la etapa y viniendo en punta, el auto se volcó y no pudo seguir corriendo. Él me contó que cree que se le cortó un eje en la curva que se dió vuelta. Unos kilómetros antes había un "bote" en el camino, el que hizo que el auto diera un salto y puede haber trizado el eje al caer. Luego de ese incidente, revisaron presión, temperatura, etc., y bajaron la velocidad a unos 200 kms/hr, para cuidar la última parte. Me contó que de improviso el auto se fue de cola y comenzaron a dar muchas vueltas de campana. Afortunadamente él y su copiloto Orlando Bevilacqua resultaron sólo con heridas menores.

Al cabo de unos momentos, el primero en llegar al lugar fue Luis Gimeno quién venía segundo, dejando a su copiloto cuidando a los accidentados y reanudando el camino para ganar la etapa. Lo más curioso es que luego de efectivamente ganar, le cominicaron que sería descalificado por no llegar con su copiloto a la meta, dándole a entender que lo que había querido hacer era rebajar el peso del auto. Afortunadamente y apelando al sentido común, la descalificación no se produjo y se le adjudicó esa primera etapa.
Luego de que a mi padre lo llevaron a Antofagasta, una de las primeras cosas que hizo fue ir a hablar con Luis Gimeno, con quién además eran amigos y ex compañeros de colegio. Además de agradecerle la ayuda le ofreció el motor de Mustang para que lo corriera el resto de la carrera. Ello no se concretó por estar prohibido por el reglamento.

Luego de la carrera, el Mustang ´67 fue arreglado y usado a diario por un tiempo. Es más, en diciembre de 1970 mis padre se casó con Patricia Martínez N., mi madre, y se fueron de luna de miel en el mismo auto. Hicieron como recorrido Santiago-Pto. Montt-Antofagasta-Santiago sin ningún problema, excepto la gran cantidad de tierra que le entraba al auto por todos lados. Comprensible o no?.

Adjunto podrán encontrar la foto del auto en carrera y una serie de recortes de diario de esos días que describen distintos aspectos de la carrera.

Bueno, espero que esta pequeña historia les sirva para alguna de sus secciones. Este es un pequeño homenaje para quién fuera un gran "manejador" y un gran padre.
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