En 1970, el 917 demostró el porqué se le recuerda tanto. Nueve victorias de diez carreras en el Campeonato del Mundo de Racing Series es más que suficiente. 24 horas de Le Mans, Brands Hatch, Daytona, Spa-Francorchamps, Nürburgring, Watkins Glen, entre otros, fueron testigos de estas victorias. Al año siguiente las cosas no variaron demasiado. Diez carreras, ocho victorias incluido el segundo triunfo en las 24 horas de Le Mans. Otro hito de la participación en la mítica carrera francesa ese año, fueron los 387 km/h de velocidad máxima que alcanzó una de las unidades.
En 1972, la FIA cambió su reglamentación y Porsche cogió sus 917 y cruzó el charco. El destino era la Canadian American Challenge Cup de la mano de un nombre que siempre asociaremos a Porsche: Penske. La victoria en el campeonato en ese año y en el siguiente tuvo consecuencia que la normativa de CanAm variara simplemente para poder excluir al 917, evolucionado a 917/30, del campeonato. Un final que hemos visto en muchas ocasiones en el mundo del automovilismo y que no reduce ni en un ápice la leyenda de este gran auto de carreras.