El motor se queda tal y como está, con sus 450 caballos extraídos de seis cilindros bóxer con 3,8 litros de cubicaje. Evidentemente, es de esperar que los motores de carreras sufran el proceso de blueprinting después de sacarlos de la línea de montaje convencional, aunque con el nivel de calidad que ha alcanzado la casa de Stuttgart, se podría meter el motor de producción en las carreras sin miedo.
El escape de serie se sustituye por uno de competición, y aquellas unidades destinadas a correr la Supercup (la copa monomarca de Porsche telonera de la F1) contarán con un sistema de escape diferente calibrado para dar más brío al motor, pero también para sonar más bestia (si cabe). De la misma manera, los coches de la Supercup contarán con frenos de composite cerámico, cosa que en los campeonatos FIA GT3 no está permitida.
El trabajo aerodinámico del Cup se ve reflejado en todas partes, con un incremento en apoyo aerodinámico sin estropear el coeficiente de penetración. Por citar algo, el alerón posterior alcanza ahora una anchura de 1,7 metros.