Porsche participó con dos Porsche 936 en aquella edición de Le Mans de 1976 y, aunque uno de ellos se retiró, el que cruzó la meta en primer lugar, pilotado por Gijs van Lennep y Jacky Ickx, lo hizo con una considerable ventaja de 11 vueltas. El 936 también se hizo con el campeonato mundial de prototipos sport del mismo año, gracias a la equilibrada combinación de prestaciones devastadoras y fiabilidad a toda prueba. El 936 regresó a La Sarthe en 1977 luciendo un turbocompresor adicional, aunque a principio las cosas no presentaban muy buen cariz. Ickx, el primer piloto, se retiró pronto, cambiándose (como era práctica entonces) al otro coche, que apenas ocupaba el puesto decimoquinto en la clasificación. Ickx comenzó a pilotar como un maestro y al amanecer el 936 ya ocupaba la segunda posición. La gran victoria parecía segura cuando el coche que ocupaba el liderazgo tuvo que retirarse, pero el desastre se desencadenó en la última hora de carrera. Sin embargo, la rapidez de reflejos de Hurley Haywood (uno de sus copilotos) y el buen trabajo del equipo de boxes hicieron posible el retorno del coche a la competición para que al final se alzara con una sonada victoria, conseguida con tan sólo cinco cilindros en funcionamiento.
En la edición de 1979, los tres 936 tuvieron que abandonar la carrera, pero la embarazosa situación de Porsche a causa de este hecho fue compensada por el 935. En 1980, un 936 obtuvo el segundo puesto, pero el año siguiente iba a ser aún mejor. Con un motor evolucionado de 2,6 litros de cilindrada, y pilotado por dos leyendas de Le Mans tales como Derek Bell y Jacky Ickx, el 936 saludó la bandera a cuadros y obtuvo la sexta victoria de Porsche en el evento.