Muere Paul Newman, pero deja su legado en el automovilismo.

Por Rodrigo Velasco

El actor Paul Newman perdió la última carrera de su vida, pero dejó un legado que trascendió las marquesinas de Hollywood al convertirse en ícono de los amantes de las competencias de automovilismo.


Newman, quien falleció el viernes de cáncer al pulmón a los 83 años, estuvo hasta último momento detrás del volante, desafiando al destino. Su vinculación al mundo de los carreras comenzó con  el film "Winning", estrenada en español con el título de "500 Millas", y en la que encarnó al piloto Frank Capua, un agresivo corredor que lo sacrifica todo con tal de ganar la famosa carrera de las 500 millas de Indianápolis. La película no tuvo una gran acogida de la crítica especializada, pero deleitó a los fanáticos del automovilismo, y marcó para siempre la vida de Newman.
Paul Newman fundó junto con Carl Haas la escudería Newman-Haas Racing, en 1983, el equipo más laureado de la Fórmula Champcar y donde le abrió las puertas a varios latinoamericanos en EE.UU. como los brasileños Bruno Junqueira, Cristiano Da Matta, Christian Fittipaldi y Roberto Moreno.

Otro famoso que condujo para él, el piloto francés de Fórmula 1 Sébastien Bourdais (Toro Rosso), quien alcanzó una fuerte relación de amistad con Newman durante su carrera en Estados Unidos, lamentó la pérdida de un "amigo", este sábado recién pasado en el Gran Premio de Singapur.

"Se marchó un amigo. Hemos vivido momentos muy buenos juntos. Mis años en Estados Unidos con él, quedarán como un buen recuerdo", dijo el piloto de Fórmula Uno.

Bourdais estuvo cinco años en la escudería Newman-Haas en el Campeonato norteamericano Champcar."Hicimos amistad y compartimos muchas cosas. También corrimos juntos. Siempre estaba muy entusiasmado con el deporte automovilístico", señaló el galo. Bourdais ha dicho en más de una ocasión que consideraba a Paul Newman como su "abuelo espiritual”.



Entre los años 1970 y 1990, Newman condujo distintos autos para el equipo Bob Sharp Racing, sobre todo en carreras de Fórmula Nissan y de la IMSA, logrando numerosas victorias y campeonatos. A nivel de grandes pruebas internacionales, uno de los logros más importantes de Paul Newman fue cuando terminó segundo en las famosas 24 Horas de Le Mans de 1979,  a bordo de un Porsche 935, corriendo en equipo con el conocido piloto alemán Rolf Stommelen.


A los 70 años se convirtió en el piloto más longevo en formar parte de un equipo ganador en una prueba de alto nivel, cuando en 1995 compitió en las 24 horas de Daytona, logrando la victoria en la clase GT1 manejando un Ford Mustang. No fue la única vez que corrió allí, ya que Daytona era uno de sus circuitos favoritos y en él participó varias veces con singular éxito, destacándose su participación en el equipo NART Ferrari al mando de un 365 GTB/4C. Tan notable fueron sus logros en esta pista que la fábrica Rolex produjo un reloj en edición limitada de su famosa serie Daytona, denominándolo Paul Newman, el que seguramente se transformará ahora en un valioso y apetecido ítem de colección.

Para celebrar sus 80 años, y ya enfermo de cáncer terminal, Newman logró que le cerraran la pista de Lime Rock para darse el gusto de correr por última vez piloteando su Corvette GT 1de competición, lo que hizo con singular destreza pese a su ancianidad.

Su última aparición pública, el 10 de mayo último, fue precisamente en la pista donde comenzó su idilio con las carreras automovilísticas: el óvalo de Indianápolis. El actor dejó patente su pasión por el automovilismo al señalar allí, en una de sus últimas entrevistas, que "los coches de carreras son lo más interesante que existe, después de las mujeres”.

¡Grande Paul Newman! Los tuercas te echaremos de menos!.

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