Mazda y su Wankel con inyección directa.

Los que han tenido el placer ce manejar un Mazda con motor Wankel me entenderán fácilmente.  Los RX-7 sobrealimentados vuelven loco a cualquiera que le gusten los motores potentes de altas revoluciones y con una buena baja. El del RX-8 con sus  estiradas hasta las 10.000 vueltas con ese zumbido tan característico y el pitido para avistarte que cambies de marcha lo convierten en algo adictivo, y unido a un chasis como pocos, lo convierten en uno de los mejores deportivos para curvas que han pasado por mis manos.

Eso sí, estos motores Walkel presentaban dos o tres problemas bastante graves, que a la postre, y si andas 40.000 o 50.000 kilómetros te acaban complicando la existencia. Para hacer frente a estos problemas Mazda decidió eliminar la sobrealimentación respecto al motor 13B del RX7 permitió incrementar la fiabilidad del motor y reducir los consumos de aceite y gasolina, pero le quitó mucha baja al motor.

Esto hacía que el RX-8 fuera (y siga siendo) un coche que te obliga a manejarlo a su régimen adecuado de revoluciones o te quedas sin potencia. Más te vale que la aguja del cuentavueltas central esté por encima de las seis mil vueltas si no quieres que un diesel de 90 caballos te deje atrás en un súbito acelerón.
El otro principal problema del motor Wankel es su alto consumo de bencina. Es un motor que gasta mucho cuando corres, pero que también gasta demasiado cuando circulas tranquilo.

Con un panorama en el que las emisiones y los consumos cada día son más controlados por las autoridades, y un precio de la gasolina que, una vez superemos la crisis, volverá a subir, no me queda más que preguntarme ¿vale la pena un motor Wankel?
Yo, con el corazón en la mano he de decir que sí. Estos motores te dan algo, un feeling, un intangible que hace que te enamores de ellos. No sé si es por el sonido, por cómo suben de vueltas, por cómo se estiran, por su funcionamiento sin vibraciones... Pero una vez que pruebas un Wankel, te enganchas, y va a ser difícil que en toda tu vida no quieras volver a tener uno entre tus manos.

Claro que, para poder seguir ofreciéndolos, Mazda (la única marca implicada en producir coches en gran serie con estos motores) tenía que dar una nueva vuelta de tuerca a su tecnología para poder solucionar muchos de los problemas para la próxima generación.

Y vaya que si lo está haciendo, están estudiando seriamente lanzar una gama de coches equipados con motor Wankel alimentado por hidrógeno. Incluso se llegó a especular que el próximo RX7 sería ofrecido exclusivamente preparado para funcionar con el ligero elemento.

Pero el uso del hidrógeno como combustible está todavía muy lejos de poder convertirse en una realidad cotidiana, así que mientras las infraestructuras crecen y se expanden (habrá que ver si llega a ocurrir esto algún día) la casa de Hiroshima trabaja en un motor para ofrecerlo de manera inminente en la nueva línea de RX-8 y un posible RX-7.

De acuerdo a los ultimas rumores, Mazda estaría por motores con  algo más de cilindrada (1,6 litros en lugar de 1,3) y contarían con inyección directa, logrando una reducción de emisiones y consumos superior al 20%, con más de 270 CV saliendo de sus entrañas.

Lo mejor de todo es que estos rumores han dejado de ser tales, y se han convertido en una realidad tangible, al aparecer en la oficina de patentes de EEUU unos diagramas de Mazda en los que se explica clara y inequívocamente ¡un Wankel de inyección directa! Atención a la marca 15 del diagrama que encabeza esta noticia, porque ahí podemos ver claramente al inyector haciendo de las suyas.

Se desconoce si este nuevo diseño incorporaría sobrealimentación, lo cual ayudaría todavía más a una mejora del par a bajas vueltas, que ya se verá incrementado por el simple hecho de contar con inyección directa.

Largo tiempo prometido, este nuevo motor podría ver la luz en un prototipo con forma casi de coche de producción tan pronto como a finales de año, con motivo del Salón de Tokio. Estaremos atentos.
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