De todos los coches que ostentaron el motivo del tridente el Ghibli es el más carismático y estilizado. Aunque por aquellos años estuviese ensombrecido por el Ferrari Daytona y el Lamborghini Miura. El aspecto espléndido del Ghibli le concedió un lugar entre los súper coches de todos los tiempos. El Ghibli, como muchos Maserati, optó por un nombre derivado del viento, en este caso del todo acertado dada su aerodinámica que le permitía alcanzar altas velocidades.
El diseño de su mecánica estaba basado en el anterior modelo, el México, pero usaba un chasis recortado con armazón tubular de acero y un motor de 4.719 cc V8 con árbol de levas rectangular en posición delantera y no central como marcaban las tendencias de otras marcas como Lamborghini. Su motor V8 fue el más potente de todos los fabricados por Maserati, era todo de aleación y tenían cuatro árboles de levas y cuatro carburadores que suministraban combustible a razón de 1 l cada cinco kilómetros. El Ghibli también tenía el mismo eje rígido y posterior del México con sus ballestas, una configuración muy básica capaz de alcanzar prestaciones extremas. A pesar de que la maniobrabilidad del coche era muy buena, resultaba difícil controlarlo yendo a velocidades altas.
De esta manera su mecánica no resultaba muy apasionante, pero su diseño era fantástico. La carrocería diseñada por Giugiaro, entonces jefe de diseño de Ghia cortaba la respiración; consiguió bajar la altura del capó aun teniendo este cárter seco y mantener un frontal alargado "de tiburón". Sus faros delanteros retráctiles ayudaban a mantener su aspecto ha sido, incluso la luz del día, acabado en la cola elegante y alargada. El Ghibli ayudó a Giugiaro a establecerse como el diseñador de altura que es en la actualidad (Italdesing) hizo que se reconociera al Maserati Ghibli como el más logrado de todos ellos