Marchionne el resucitador del grupo Fiat.
Escrito por Daniel Orezzoli

A inicios de la década del 2000 el mercado apostaba con la caída del grupo Fiat y su fragmentación y venta de sus partes a distintos grupos empresariales. El grupo además de la histórica división automovilística incluye también la de construcción de maquinaria agrícola, camiones, motores de aviación y ferrocarriles además de una compañía de leasing. Por otra parte en el holding controlado por la familia fundadora, se incluyen intereses en los sectores de seguros, bancario y media principalmente.

La apuesta a la caída del grupo se fundaba en varios factores entre los que se contaban una baja rentabilidad en el sector automovilístico, una deuda elevada, un management anticuado y una familia controladora sin una línea sucesora definida. Todo lo anterior llevó al holding controlado por la familia Agnelli a vender a General Motors (GM) un 20% de la propiedad de Fiat auto, manteniendo una opción a vender adicionalmente el porcentaje restante a un precio definido durante un período de 6 años. Esta unión con GM dio pie a un  proceso de integración entre ambos conglomerados que se tradujo en el compartimiento de la tecnología de Fiat para la fabricación de motores y chasis para autos pequeños por una parte y la negociación con los proveedores de insumos en forma coordinada por otra.

Sin perjuicio de lo anterior las cosas no dieron los frutos esperados ya que Fiat continuaba con una gama desactualizada y GM comenzó a enfrentar también problemas propios derivados de la alta carga financiera de su sistema propio de pensiones.

A inicios del año 2003 la situación hizo crisis lo que coincidió además con la muerte del patriarca del grupo italiano, Gianni Agnelli. Justamente es en ese período que llega a Fiat como asesor del Grupo Sergio Marchionne, un ingeniero comercial y abogado de 50 años cuya familia había emigrado a Canadá cuando tenía sólo 14 años por lo que había desarrollado toda su vida estudiantil y profesional fuera de Italia, primero en Canadá y luego en Suiza en el sector del packaging y luego del aluminio, es decir un perfecto desconocido de la industria del auto y de la sociedad italiana.
Una de las características de Marchionne es su informalidad en el vestir. Rara vez usa corbata.

Tras la llegada de Marchionne y a un año de la muerte de Gianni Agnelli, falleció también el hermano menor y sucesor Umberto Agnelli lo que dejó a la familia controladora completamente descabezada y donde las distintas ramas de la misma coincidieron en nombrar a un amigo de la familia, Luca Cordero di Montezemolo, en la Presidencia del grupo, quien a su vez nombró a Marchionne como Gerente General.

Una vez con el tablero de comando bajo su responsabilidad Marchionne se concentró en negociar con GM de quien obtuvo nada menos que 2 billones de dólares a cambio de la opción PUT que Fiat mantenía y que podía obligar a General Motors a adquirir el restante porcentaje de Fiat que era en ese entonces un paciente terminal.

La negociación con GM despertó un enorme orgullo nacional en Italia y reforzó el poder de Marchionne en la organización lo que le permitió tomar decisiones más arriesgadas y poco a poco devolver la salud a la alicaída fábrica de automóviles, entre lo que destaca la idea de inventar un remake del Fiat Cinquecento, ícono de los años cincuenta que ha sido un éxito dentro y fuera de Italia.

Marchionne junto al Presidente Di Montezemolo en ocasión al lanzamiento del Maserati Granturismo.

Marchionne junto al responsable de la marca Fiat Luca di Meo en el lanzamiento del Cinquecento.

Una gama renovada de autos y los triunfos a repetición de Ferrari en la Fórmula 1 le permitieron aumentar las ventas y volver a los números azules en un período en que el alza de los costos energéticos comenzó a afectar la venta de autos con gran consumo de combustible como son principalmente los norteamericanos. La crisis internacional y el aumento de los precios de la energía les pasó factura a las big three norteamericanas donde dos de ellas tuvieron que acogerse al chapter eleven, equivalente a nuestro proceso de quiebra. Marchionne en una audaz maniobra aplicó todas sus energías para comprar un porcentaje relevante de Chrysler a cambio de traspasar la tecnología de motores de bajo consumo de Fiat y el compromiso de ensamblar autos pequeños en Norteamérica, lo que tuvo un apoyo explícito de parte del Presidente Obama.

Con la compra de Chrysler por parte de Fiat el grupo italiano duplicó su capaciad de producción alcanzando el conglomerado de marcas Fiat-Alfa Romeo-Lancia y Dodge-Jeep-Chrysler ventas superiores a los 5 millones de unidades anuales, aún por debajo, pero muy cerca de la capacidad de ventas mínima anual que Marchionne estima en 6 millones de autos para su estimación de los  7 fabricantes a escala mundial que deberían permanecer en el largo plazo en una industria que actualmente presenta un exceso de capacidad productiva.

En la actualidad Marchionne está negociando la adquisición de Opel con GM lo que lo dejaría por encima de su estimación de tamaño mínimo. Sin duda una corta historia muy exitosa para este “resucitador”.

Un gran manager que también se equivoca: aquí se ven los restos de su Ferrari 599 GTB tras un accidente camino a su casa en Suiza. Marchionne posee además un Enzo y un 430 scudería que usa profusamente.

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