Nadie debió extrañarse en la época ya que Camille du Gast era muy conocida antes de entrar en el mundo del motor como activa ciclista, el deporte de moda hasta la irrupción del automóvil. De hecho, la foto que sigue es de esa época, en la que Doña Camila se llamaba todavía María Marta Camila Designe (ya saben: la extraña costumbre de las mujeres de ponerse el nombre del marido cuando se casan) y en ella aparece, debéis reconocerlo, con un encantador conjunto ciclista que permite no tener que renunciar al corsé:
Sus prestaciones como piloto en grandes pruebas como la París-Berlín o la París-Madrid no desentonaron en absoluto en contraste con las de otros competidores, e incluso no deja de sorprender cómo era capaz esta mujer de cubrir aquellas durísimas etapas a bordo de uno de aquellos armatostes; no por ser mujer, sino por su empeño en no renunciar a la elegancia, que la hacía participar "empaquetada y encorsetada"...