Madame du Gast, la gran pionera.

Si de pioneros de las carreras de coches hay que hablar, no puede olvidarse de Madame du Gast que lo fue auténticamente. Ni más ni menos que la primera mujer en competir oficialmente en las carreras de primera categoría internacional.

Nadie debió extrañarse en la época ya que Camille du Gast era muy conocida antes de entrar en el mundo del motor como activa ciclista, el deporte de moda hasta la irrupción del automóvil. De hecho, la foto que sigue es de esa época, en la que Doña Camila se llamaba todavía María Marta Camila Designe (ya saben: la extraña costumbre de las mujeres de ponerse el nombre del marido cuando se casan) y en ella aparece, debéis reconocerlo, con un encantador conjunto ciclista que permite no tener que renunciar al corsé:

Sus prestaciones como piloto en grandes pruebas como la París-Berlín o la París-Madrid no desentonaron en absoluto en contraste con las de otros competidores, e incluso no deja de sorprender cómo era capaz esta mujer de cubrir aquellas durísimas etapas a bordo de uno de aquellos armatostes; no por ser mujer, sino por su empeño en no renunciar a la elegancia, que la hacía participar "empaquetada y encorsetada"...

Su gran mérito desde luego es el de ser la primera pionera, pero tuvo otro no menos digno de mención, desgraciadamente acaecido en el trágico marco de la París-Madrid de 1903. Doña Camila marchaba con una De Dietrich nada menos que en quinta posición ¡por delante del mismísimo Jenatzy con su Mercedes por ejemplo!. Fue entonces cuando se fue encontrando con el desolador panorama en que habían convertido la carretera de Burdeos los numerosos participantes salidos con antelación. Primero ayudó a su compañero de equipo Stand; pero no fue éste el único que pudo contar desde aquel día que fue Camille du Gast quien paró para ayudarle, prestarle los primeros auxilios o incluso transportar algún herido. Al final del día llegó a Burdeos en el puesto 45 pero ¿con quien nos quedamos a la hora de admirar más? ¿con Madame du Gast o con esos campeones obsesionados con la victoria que solo ven ante sus ojos la bandera a cuadros como toro enloquecido al que agitan el capote rojo?

Madame Du Gast.

Du Gast en la salida de la París-Madrid 1903.
El copiloto es su marido.

Llegada a Burdeos en la que finalmente sería la única etapa cubierta en dicha carrera.

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