La Mille Miglia siempre estuvo situada entre la gloria y la tragedia. Grandes pilotos pusieron su nombre en la lista de vencedores, pero a lo largo de su historia fueron numerosos los accidentes mortales. El último y el que a la postre terminó con la carrera fue el del español Alberto Cabeza de Vaca y Leighton, Marqués de Portago. En la edición de 1957 de la Mille Miglia, a su paso por la localidad de Guidizzollo situada a sólo cincuenta kilómetros de la meta, el Ferrari del piloto español reventó una rueda estrellándose a gran velocidad sobre los espectadores. En el accidente fallecieron tanto el piloto como el copiloto, así como once espectadores. El suceso tuvo una enorme repercusión a nivel mundial, provocando el fin de la Mille Miglia.