En contra de sus ideas fundamentales, Fiat se decide por un modelo deportivo, con motor posterior central, faros retractiles y techo tipo Targa. Incluso su nombre sonaba extraño: X1/9.
A mediados de los años 60, el Jefe de diseño de Fiat, Dante Giacosa, adoptó una nueva serie de enumeración para proyectos de desarrollo:
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La serie X.
La X0 fue aplicada a motores, X1 a coches y X2 a camiones.
El Prefijo X fue escogido por Giacosa para dar anonimato al proyecto, no solo fuera del entorno de Fiat,
sino dentro del propio círculo de gente de la Fiat.
Rod Shimwell, en el libro "Fiat" de la serie "grandes coches de 1977" certifico que la X significaba experimental.
El Primer Proyecto X fue el X1/1 que dio lugar al Fiat 128. Le siguió el X1/2 que se convirtió en el Autobianchi A112.
El X1/3 en el Fiat 130.
El X1/4 en el Fiat 127.
El X1/8 que después se denomino X1/20, el Lancia Montecarlo.
El X1/9, el único que tomo el nombre del proyecto para la serie Fiat X1/9.
El X1/30 que acabo siendo el X1/38 y se fabricaría como Fiat Ritmo/Strada.
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El Proyecto X1/30 – X1/38 nace en el año 1972 y los técnico encargados reciben la orden de crear un vehículo “revolucionario” para sustituir al Fiat 128 y que en un principio se denominaría Fiat 138.
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Historia del X1/9
Históricamente, Fiat no se ha caracterizado por ser una marca especializada en el desarrollo y fabricación de coches deportivos; su filosofía está más bien orientada a los modelos compactos, citadinos y funcionales. Pese a todo eso, en 1972 sale al mercado un curioso automóvil deportivo, cuyo nombre más bien parece una fórmula matemática; nos referimos al Fiat X1/9
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Para materializar este proyecto, se optó por utilizar la planta motriz y la transmisión del saliente modelo 850; la unidad entregaba una potencia máxima de 75 caballos, y su desplazamiento era de 1.290 cc. Claro está que el cubicaje había sido aumentado con el propósito de lograr mejores prestaciones. Igual la potencia era poca, pero no tanto como la que ofrecía la versión destinada al mercado estadounidense: 66 caballos.
Bertone fue la firma responsable de diseñar la carrocería, situación que provocó cierta incomodidad en los otros dos carroceros que trabajaban con Fiat. El asunto es que el X1/9, fue provisto de una vestimenta bastante llamativa, con faros ocultos y techo estilo Targa (extraíble).
El motor estaba montado en la parte trasera, en tanto que la tracción provenía de ese mismo sector; según los informes de la época, las sensaciones de manejo eran parecidas a las de un Ferrari o un Porsche, no por las prestaciones, pero sí por lo suelto que era el tren posterior.
Las ventas eran discretas, siendo los mercados alejados de Italia los que mantenían los números en azul. En 1978 surge la versión equipada con motor de 1,5 litros y 85 caballos, unidad que fue extraída del modelo Ritmo; por fin debutaba la transmisión de cinco velocidades. Cinco años más tarde, es decir en 1983, Fiat se desentiende de la fabricación del X1/9, por lo que se comenzó a vender bajo la marca Bertone.
En 1988 el interés por los pequeños deportivos de dos plazas cayó de forma considerable, hasta el punto de convertir al X1/9 en una carga tanto para Fiat como para Bertone. Así tras haberse fabricado algo más de 180 mil unidades, llega a su fin la era de este deportivo de bolsillo; digamos que más allá de su éxito o no, el X1/9 dejó huella y se convirtió en una de esas curiosidades de la historia automotriz mundial.
En 1972 el Fiat X1/9 introduce en la producción en serie el motor central hasta entonces reservado a los coches de competición y los supercars.
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El pequeño spider debutó con el motor 1.300cc del Fiat 128. Se hace apreciar por su estabilidad y por un consumo contenido. En 1978 adoptó el cambio de cinco relaciones y el motor 1500cc del Ritmo. La producción alcanzó las 170.000 unidades.
El interior del coche es deportivamente espacioso en el sentido que permite estirarse en el habitáculo en una conducción con los brazos semi estirados, casi de coche de carreras. El volante de diámetro justo y la palanca del cambio, alta y vertical, favorecen la conducción deportiva.
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Cuando la casa turinesa convocó a Nuccio Bertone para definir el estilo del nuevo vehículo enseguida entendió que bajo el pliego de exigencias sólo podría crear una línea sin gracia, condicionado por la implantación mecánica de todo delante. Así decide proponer la idea de crear, partiendo desde cero, un chasis totalmente nuevo adaptado a una carrocería verdaderamente deportiva, agresiva, vistosa y sobre todo distinta. Bertone diseñó el X1/9 arriesgándose él y los dirigentes de Fiat, que finalmente decidieron construir el coche en serie.
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La línea en cuña, la "cola" alta y corta, el vano delantero macizo, el juego de la toma de aire y de las rejillas de ventilación, elementos funcionales que entran a formar parte de la decoración, indican abiertamente que bajo la carrocería hay una disposición mecánica revolucionaria para un coche de esta categoría, de hecho el X1/9 lleva motor central como los coches de carreras.
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